Hace poco más de un año ambos ganaban por 7 puntos de diferencia la Gobernación de Chubut. Un 38 por ciento de los chubutenses que el 9 de junio de 2019 fueron a votar los eligieron como gobernador y vice. A Mariano Arcioni aún le quedaban seis meses para terminar el mandato anterior; el mismo lapso que tenía Ricardo Sastre para dejar el municipio de Madryn que había conducido ocho años.
Pero desde entonces corrió mucha agua bajo el puente y hoy las diferencias entre ambos son notorias. La alianza transitoria se esfumó más pronto que después, a tal extremo que en la Legislatura de los 16 diputados electos juntos con ellos en Chubut al Frente, 7 se quedaron con Arcioni y 9 se fueron con Sastre. A los primeros los conduce Juan Pais; a los restantes Xenia Gabella.
El cimbronazo ha sido tal que el oficialismo puro ha quedado como tercera fuerza en la Legislatura, detrás de los 9 del denominado Interbloque y los 8 del Frente de Todos. Los otros tres diputados son los de Juntos por el Cambio.
¿HABRA SESION?
Ahora Arcioni y Sastre son puestos a prueba en su poder y voluntad. Es que el gobernador necesita que le aprueben cuanto antes en la Legislatura una ley de reestructuración de la deuda externa para poder negociar con más fuerza ante los acreedores una prórroga en los pagos que le permita destinar esos fondos a mejorar un poco la caótica situación financiera en la provincia.
Claro que para ello necesita que haya sesiones en la Legislatura que preside Sastre, de permanente diálogo con Angel Sierra, el titular de la Asociación de Personal de Empleados Legislativos (APEL) que venía pidiendo no solo que les pagaran el mes de abril –lo cual se concretó este fin de semana-, sino también que por escrito le garanticen un cronograma que establezca cómo percibirán el mes de mayo y el aguinaldo, lo cual el Poder Ejecutivo no estaría en condiciones de hacer.
En este marco, la semana pasada se hicieron dos pruebas de sesión virtual que, según el interlocutor de turno, fueron positivas o no tanto. Pero con ese formato deberían ser los encuentros si finalmente Sastre puede convencer a Sierra de que persuada a los taquígrafos de la Legislatura para que colaboren con los diputados que este año han sesionado solo dos veces: para aprobar el presupuesto antes de la pandemia –el cual a esta altura es una entelequia-; y para avalar el préstamo que Nación concedió a Chubut por 5.000 millones de pesos, con los cuales se pudo pagar parte de la abultada deuda salarial.
Más allá de que haya sesión virtual, Arcioni necesita 14 votos para que le aprueben lo que pide y solo tiene la mitad. El resto lo deberá negociar el presidente de su bloque, Juan Pais, quien en principio contaría con los tres votos macristas y solo le faltarían cuatro que podría liberar Sastre del Interbloque como gesto de buena voluntad.
El Frente de Todos se mantiene inflexible y parece dispuesto a dilatar todo lo que se pueda el tratamiento del tema de la reestructuración de la deuda, asegurando sus voceros que necesitan tiempo para analizarla.
Otro tema que debería tratarse esta semana es el pliego de Javier Alvaredo para que asuma de una vez como presidente del Banco Chubut, cargo que de hecho viene cumpliendo desde hace dos meses.
