Argentina y Brasil, en camino hacia la integración energética

Los ministros de Planificación Federal, Julio De Vido, y su par de Minas y Energía de Brasil, Silas Rondeau, avanzaron ayer en Brasilia sobre una serie de temas tendientes a concretar la integración energética de la región, en especial entre ambos países, y el desarrollo de energías renovables.

Brasilia (Télam)
En el encuentro De Vido informó sobre el proyecto de construcción del Gasoducto del Nordeste (GNEA) -entre Bolivia y Argentina- y Rondeau brindó detalles sobre el Gasoducto del Sur, en el tramo norte entre Venezuela y Brasil que tendrá una extensión de 5.000 kilómetros.
El desarrollo de energías renovables también fue parte de la reunión y al respecto De Vido puntualizó que «hay que generar una sinergia en cuanto a los excedentes argentinos en materia de aceites y la experiencia industrial, por el lado brasileño».
El ministro argentino remarcó además, que «primero hay que abastecer al mercado interno, después al bilateral, y tras ello diseñar una estrategia para exportar» biocombustibles.
De Vido remarcó también que «el desarrollo de este tipo de energía, de ninguna manera va a afectar el plan nacional energético vigente en la Argentina», que incluye al sector nuclear, eólico, carbón e hidroeléctrico, entre otros.
En cuanto a la integración gasífera, tanto Silas Rondeau como De Vido, se comprometieron a llevar a la próxima reunión un calendario que compatibilice los desarrollos de ambos gasoductos, previendo que ellos van a confluir en lo que será el gran «anillo energético del sur».

PROFUNDIZAR LA INTEGRACION
Por su parte, Silas Rondeau dijo que «la demanda energética va creciendo todos los años, y es necesario profundizar nuestra integración».
El ministro brasileño informó además que combinó con su par argentino, «un mayor intercambio de información de los proyectos en marcha», entre los que se encuentra el proceso de licitación para construir la represa Garabí, que estarían concluidos en dos años.
El Proyecto Hidroeléctrico Garabí que permitirá sumar 1.800 megavatios de potencia instalada, se construiría sobre el río Uruguay y su área de influencia abarca a las provincias de Corrientes y Misiones en Argentina y el Estado de Río Grande do Sul, en Brasil.
El proyecto original, que data de 1980, concibió este emprendimiento como una efectiva interconexión entre los sistemas eléctricos de ambos países que permitiría la asistencia recíproca en la emergencia.
En el encuentro se analizó la participación argentina en el desarrrolllo y operación de una planta de gas líquido en Uruguay, conjuntamente con Brasil, y se avanzó sobre el proyecto de construcción de la represa Garabí.

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