Arsenal dejó sin final de Champions al Atlético Madrid

Se impuso en Londres por 1-0 y se convirtió en el primer finalista de la Liga de Campeones. El gol de la clasificación lo marcó Bukayo Saka. Espera por el Bayern Munich o PSG.

El Arsenal de Inglaterra se convirtió este martes en el primer finalista de la Liga de Campeones de Europa, al derrotar de local por 1-0 al Atlético Madrid de España, del argentino Diego Simeone, por el partido revancha de una de las semifinales.

El partido, que se jugó en el Emiratos Stadium de Londres, tuvo el arbitraje del alemán Daniel Siebert. Y el gol del encuentro lo marcó el delantero Bukayo Saka a los 44’ de la etapa inicial.

De esa manera, Arsenal jugará la segunda final de su historia -la primera la perdió ante Barcelona hace dos décadas-, y ahora espera por el ganador de Bayern Munich y Paris Saint Germain, que se enfrentarán este miércoles a las 16 en Alemania.

Cabe destacar que la final de la Champions League se jugará el 30 de mayo en Budapest, Hungría.

La tensión se palpaba entre los gritos de "¡Arsenal!", los insultos al 'Cholo' de la afición inglesa y los incansables cánticos de los rojiblancos. Era una chance histórica para ambos equipos y un detalle decidió el encuentro. El Atlético no definió las dos ocasiones de la primera mitad, una en los pies de Julián Alvarez y otra de Giuliano Simeone, y lo pagó muy caro.

Ninguna fue clarísima ni imperdonable, pero en este escenario hay que marcar todo lo que se acerque al área. El Arsenal lo entendió. No necesitó arrollar ni disparar al arco hasta el minuto 44 para sentirse superior. No juega a maniatar ni a dominar este equipo, juega a ganar.

En el ocaso de la primera parte, un error en las marcas permitió que Leandro Trossard rematara con espacio en el segundo palo. Oblak obró el milagro, su mano abajo sacó la pelota, pero Saka, en posición reglamentaria, se adelantó a los centrales y empujó el 1-0. El Emirates explotó. No se lo podía creer, su moneda salía cara.

El descanso enfrío los ánimos. El Atlético cambiaba el plan, era necesario atacar. Empezó a tener más balón, a estirar el campo y a encontrar un resquicio, hasta que la eliminatoria se le esfumó en otro detalle. Esta vez sí fue imperdonable.

Un fallo de William Saliba en el salto dejó a Giuliano delante de Raya. Elevó la pelota, eludió al aquero español y cuando solo faltaba empujarla, Gabriel apareció para molestarle lo suficiente y no pudiera marcar. Esta ocasión no se puede fallar en unas semifinales de Champions. Fue condenatoria. Con ella se escapó el espíritu de un equipo que si llegó vivo a la recta final fue por la falta de puntería de Viktor Gyökeres.

Cuando la lluvia paró de caer en Londres, arrancaron las lágrimas de los aficionados del Atlético. El fútbol, ese maldito deporte, les volvía a negar otra alegría. La enésima. Siempre sufriendo, siempre muriendo en la orilla, siempre levantándose. El año que viene quizás sí, como el Arsenal, que dentro de 25 días podrá agregar el gran título que falta en su palmarés.