Asesino de odontóloga dejó una huella en la escena del crimen

Los investigadores del crimen de Mariela Frydman encontraron en el lavatorio del baño donde la odontóloga apareció asesinada una huella digital que están convencidos pertenece al asesino y está siendo cotejada con algunos sospechosos, informaron ayer fuentes policiales.

Buenos Aires (Télam)
A dos meses del crimen, los pesquisas creen que esa impronta dactilar podría llegar a esclarecer el caso, a tal punto que ya empezó a ser comparada con las de algunas personas del entorno de la víctima.
“Aún no tiene nombre y apellido, pero estamos convencidos que quien dejó esa huella es el asesino”, dijo a Télam un jefe policial.
“A la huella le damos una gran importancia. Fue levantada del lavatorio y ya descartamos que pertenezca al padre de la víctima o al personal policial que entró al departamento el día del hallazgo”, agregó.
Enrique Frydman, el padre de la víctima, fue la persona que encontró el cadáver en la bañadera y contaminó la escena del crimen al desatar a su hija e intentar reanimarla.
La misma fuente explicó que la impronta también fue cargada en la base de datos AFIS, pero no pertenece a ninguna persona que tenga antecedentes penales.
“Estamos convencidos por la saña y por la mecánica de la muerte que se trató de un crimen pasional y que el asesino pertenece al entorno y a ese lugar estamos apuntando”, dijo a Télam el investigador.
El informante comentó que ya declararon en la causa amigos y ocasionales parejas y ex parejas de Frydman, con quienes también se está cotejando la huella encontrada en el lavatorio.
Respecto a todos esos testigos, los detectives de la División Homicidios de la Policía Federal están cotejando con sus declaraciones las coartadas que presentaron cuando se les preguntó dónde estaban en el momento del crimen.
“No queremos dar otro paso en falso, como la apresurada detención de la hija del portero, y por eso nos estamos tomando tiempo para analizar el caso y poder llegar al asesino”, afirmó la fuente.
El investigar consultado por Télam comentó que todavía se está trabajando en el análisis de las llamadas telefónicas realizadas o recibidas por la víctima y en su computadora, con su correo electrónico y sus sesiones de chat.
La huella dactilar no es el único elemento con el que los investigadores pueden llegar a identificar al homicida, ya que debajo de las uñas de Frydman se encontró piel de un rasguño al asesino y en una de sus manos un mechón de pelo.
Con ambos elementos se puede realizar un cotejo de ADN con el de algún sospechoso.
Mariela Frydman (34) fue asesinada entre las 13:30 y las 21 del 26 de noviembre último, en el departamento “A” del 9no. piso del edificio de Quesada 2.248, de Nuñez.
La odontóloga fue asesinada de siete puñaladas con un cuchillo “Tramontina”, cuyo mango se encontró partido en la escena del crimen, pero previamente había sido golpeada en la cara y en la cabeza y habían intentado asfixiarla, según reveló la autopsia.
A dos días del asesinato, una de las hijas del encargado del edificio, María José Muñoz, fue detenida como sospechosa por el fiscal de Saavedra, José María Campagnoli.
El fiscal se basó en varios indicios: la joven tenía un corte en una mano, era fanática de los teléfonos celulares (el de la víctima fue robado), tenía una causa por hurto por escalamiento y era lesbiana, lo que hizo presumir un crimen pasional.
Sin embargo, el 13 de diciembre pasado, la jueza de instrucción María Gabriela Lanz liberó a Muñoz por falta de mérito al considerar que no había pruebas suficientes en su contra.

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