Valu Cervantes, Agus Gandolfo, Kelci Rose y Emilia Ferrero arribaron a la capital de Georgia para apoyar a la Scaloneta.
Las mujeres de la Scaloneta, con sus hijos, aterrizaron en Atlanta para alentar a Argentina contra Egipto en los octavos de final del Mundial 2026. Esta vez decidieron mostrar algo más que los preparativos del partido: compartieron el viaje, la llegada a la ciudad y los momentos en familia antes de la gran cita en el estadio Mercedes-Benz.
Mientras el plantel se trasladó en conjunto desde Kansas, las parejas y familias de los jugadores organizaron su propio operativo para llegar a Atlanta y estar en las tribunas. Cada una lo hizo a su manera, pero todas con el mismo destino y el mismo objetivo.
Agus Gandolfo, pareja de Lautaro Martínez, fue una de las primeras en mostrar cómo fue el traslado. Publicó en sus historias de Instagram una foto grupal (foto) frente a un jet privado ubicado en el hangar de Signature Aviation: ocho personas posando distendidas, con el avión de fondo y el cielo celeste del atardecer. La leyenda no dejó lugar a dudas: “Llegó la banda a Atlanta”.
El grupo que viajó con Agus incluyó a varias personas cercanas al entorno del plantel, y la imagen capturó ese clima de comitiva informal que suele rodear a los mundiales: mochilas, ropa cómoda, sonrisas y la certeza de que el destino vale el esfuerzo.
Valu Cervantes, pareja de Enzo Fernández, eligió un avión comercial (segunda foto) para trasladarse con la misma energía. Llegó al aeropuerto de Atlanta con sus tres hijos y publicó una foto desde la sala de equipajes: ella con los brazos en alto, los chicos alrededor, uno de ellos con el puño apretado como si ya estuviera en la tribuna. La geolocalización marcaba Atlanta, Georgia, y la frase era contundente: “Llegamos!”.
La imagen de Valentina con sus hijos resumió algo que se repite en cada Mundial con Argentina: las familias también son parte central de la experiencia. Los niños viajan, se adaptan, cambian de ciudad con cada fase y celebran las jugadas a puro entusiasmo.
Kelci Rose, pareja de Marcos Senesi, mostró el viaje desde adentro en dos historias consecutivas. En la primera foto en blanco y negro se la vio sentada junto a la ventanilla del avión, con la camiseta de la selección argentina puesta —el número 2 de Senesi bien visible— y la medalla del Mundial 2022 colgando al cuello, los ojos cerrados y el pelo recogido en una cola alta. Dos emojis de cara con lágrimas de risa como único comentario, como si la imagen hablara sola.
En la segunda historia, ya a color, publicó una toma desde su asiento en clase ejecutiva de un vuelo de línea: las piernas estiradas, los mismos jeans con brillos, y la camiseta argentina sobre el regazo. El texto no necesitaba explicación: “ARGENTINA VS EGYPT”. Una declaración de intenciones a 10 mil metros de altura.
Rocío Espósito, esposa de Gerónimo Rulli, optó por un momento más íntimo antes de la vorágine del partido. Publicó una foto desde la piscina del hotel junto a su hijo Lucas y a Magui Alcacer, pareja de Gio Lo Celso: los tres apoyadas en el borde de la piscina. La pequeña Emilia —la hija que Magui y Gio tienen en común— con flotadores en los brazos y una sonrisa compartida. El fondo mostró una piscina amplia con palmeras y sombrillas blancas. Dos corazones rosas como único texto.
La imagen revela la otra cara del Mundial: la que no sale en los resúmenes de goles, pero que existe en paralelo, en los hoteles y en los momentos entre partido y partido, donde la vida cotidiana sigue aunque el contexto sea extraordinario. Lucas y la pequeña Emilia son parte de esa generación que crece entre concentraciones y estadios, viajando con sus madres de ciudad en ciudad mientras sus padres disputan la Copa del Mundo.
Emilia Ferrero, pareja de Julián Álvarez, salió a conocer la ciudad. Publicó una foto de la skyline de Atlanta desde algún punto del centro: en primer plano, una rueda de la fortuna con góndolas negras; detrás, un edificio art déco que domina el horizonte, y a un costado, la fachada de vidrio de un rascacielos moderno. Sin texto, sin filtro. Solo la ciudad.
La elección de Emilia de mostrar Atlanta como ciudad —y no solo como sede mundialista— le dio a su historia un tono diferente al del resto. Mientras otras mostraban llegadas y reencuentros, ella mostró la textura urbana del lugar donde Argentina juega uno de los partidos más trascendentes del torneo.
Las cinco mujeres, con estilos y formatos distintos, construyeron en conjunto un relato paralelo al del equipo: el del entorno que viaja, llega, se acomoda y se prepara para alentar. Desde el jet privado de Agus hasta la rueda de la fortuna de Emilia, desde la pileta de Rocío hasta el asiento de Delta de Kelci y el aeropuerto de Valu con sus hijos, cada historia fue un fragmento de un mismo viaje hacia el estadio Mercedes-Benz, donde Argentina consiguió este martes un lugar en los cuartos de final del Mundial 2026.
