Atacan a policías que detuvieron a un hombre armado en las 1008

Un policía mordido por un perro de la raza Pitbull, una camioneta de la fuerza volcada, un detenido y el secuestro de un arma de fuego fue el saldo de un descomunal y cinematográfico ataque que tuvo lugar en el barrio 30 de Octubre ayer en plena tarde. Efectivos de todas las jurisdicciones acudieron en apoyo portando armas largas. El operativo se extendió hasta las 18:30, algo que convocó a una gran cantidad de vecinos de la conflictiva barriada.

Poco después de las 14 una camioneta policial de la Seccional Quinta hacía un recorrido de prevención en el complejo habitacional conocido como 1.008 viviendas.
En un momento deteminado, los policías identifican a una persona que les resultó sospechosa y descubrieron que el individuo –de unos 40 años- portaba un revólver calibre 38 con cinco municiones en su tambor.
De inmediato fue demorado, pero cuando lo subieron al vehículo comenzaron a llover piedras como parte de un ataque con el que se pretendía rescatar al detenido.
El procedimiento se efectuó en inmediaciones del Edificio 67, el cual tiene ingreso por un callejón al que se accede por la avenida José Pedraza, en el límite oeste del complejo habitacional.
A todo esto, los policías intentaron resguardarse del violento accionar y en reversa buscaron salir del callejón, pero con tan mala fortuna que la camioneta volcó, estallando el parabrisas por el impacto y las piedras que recibió durante el ataque.
No conforme con ello, uno de los vándalos que se encontraba con un perro raza pitbull le dio la orden de ataque al animal y éste se abalanzó contra uno de los efectivos, prendiéndose con sus brutas mandíbulas de una de las manos del policía.
En situación de desventaja, los agentes pidieron apoyo urgente y en forma inmediata acudieron móviles de todas las jurisdicciones, incluso el personal de Criminalística se acercó al lugar.
El efectivo policial lesionado tuvo que ser trasladado de urgencia al sanatorio La Española para recibir asistencia médica debido a la gravedad de la herida que sufrió tras la mordedura del perro.
En tanto que el resto del personal montó un operativo cerrojo y rodeó el sector para impedir nuevos ataques y permitir el trabajo de la policía Criminalística. Se temía que desde las alturas de los edificios pudieron producirse disparos con armas de fuego en respuesta a la cantidad de efectivos que llegaron en más de diez patrulleros.

SIN ALLANAMIENTO
Luego, la policía montó una guardia en el sitio a la espera de la orden de allanamiento en el departamento, que nunca apareció.
“El allanamiento no fue extendido por la justicia”, dijeron fuentes policiales, con lo cual los agentes se retiraron del lugar a las 18:30, sin poder atrapar al hombre que portaba el arma, quien quedó refugiado en un departamento, ya que había huido esposado cuando se produjo el ataque.
En el lugar se hizo un procedimiento con la Justicia Federal por un vehículo Ford Fiesta estacionado, del cual bajaron personas para atacar a los policías. Del rodado se secuestraron unos diez gramos de marihuana.
El policía que fue mordido por el perro –el suboficial Haro- recibió puntos de sutura y fue dado de alta. También el agente Ojeda resultó lesionado por las piedras.
En el operativo se detuvo a Enrique Barros, de 19 años, cuando intentaba huir en medio de la batalla. Había sido uno de los autores del ataque.

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