Caleta Olivia (Agencia)
El hecho ocurrió cerca de las 3:30, sobre la Avenida del Trabajo, zona del barrio Güemes, momento en que la victima, identificada como Alfredo Alejandro Montenegro (33) cruzaba la calle siendo brutalmente atropellado por Pablo Ariel Reinoso (28), quien conducía un Peugeot 504 y viajaba en compañía de otros dos hombres mayores de edad con los que momentos antes había estado en un club nocturno de esta ciudad.
Un móvil policial de la Seccional Primera de Policía que realizaba su habitual recorrida encontró a Montenegro tirado en el medio de la calle, rodeado por un grupo de vecinos del lugar que salieron al escuchar el estruendoso impacto y un grito desgarrador.
Según fuentes policiales consultadas por Diario Patagónico, los efectivos hicieron rápidamente un llamado a la ambulancia del Hospital Zonal al constatar que el joven se movía, aunque sólo se trataba de las convulsiones previas al inevitable deceso, ya que el cuerpo ni siquiera tenía pulso.
Las manchas de sangre que salieron de su cabeza y rostro marcaron el pavimento, donde a Montenegro le llegó la muerte después de recibir el impacto del vehículo que lo tomó por sorpresa a mitad de calle.
Tras el impacto, el peatón golpeó fuertemente contra el parabrisas, para luego quedar bajo las ruedas del Peugeot.
«Fue increíble, escuché un ruidazo y miré por la ventana, cuando vi que el coche blanco parecía como querer desenredar el cuerpo de entre las ruedas; hizo una maniobra y aceleró con todo. Cuando llamé a mi marido salimos y el pibe estaba muy mal», aseguró a este diario una vecina que luego aportó datos del automóvil.
AUTOR DETENIDO
Cuando llegó la ambulancia, Montenegro ya estaba sin vida, mientras que su agresor era interceptado por otro móvil policial gracias al aporte de vecinos que lograron tomar la patente del automóvil Peugeot 504, SWP 106, cuando circulaba a baja velocidad a sólo dos cuadras del accidente, más precisamente sobre la calle San José Obrero.
Allí, Reinoso fue reducido en evidente estado de shock y fue conducido a la comisaría junto con sus dos acompañantes de juerga, quienes a las pocas horas y luego de prestar declaración testimonial fueron liberados, en tanto que el conductor permanecía preso e incomunicado a disposición del Juzgado de Instrucción Nº 1. En tanto, al promediar la tarde se aguardaba el examen de alcoholemia que se le practicó.
Es importante aclarar que para la justicia el consumo de alcohol es un atenuante y excusa para quienes provocan gravísimos accidentes de tránsito ya que se entiende que no actuaron conscientes, sino bajo los efectos de la bebida, por lo que también disminuye su responsabilidad en tanto aumenta el consumo.