Avanza la normalización de la deuda en default

El nuevo canje anunciado ayer por el Gobierno nacional, si bien de un volumen menor a los concretados con anterioridad, sigue en línea con la política de normalización de la deuda iniciada en 2003 y con un horizonte sustentable, tras el devastador default de 2001.

Buenos Aires (Télam)
A través de la resolución 439/2011 publicada en el Boletín Oficial, el Ministerio de Economía dispuso el canje de Certificados de Crédito Fiscal y Certificados de Custodia emitidos en 2001 por títulos y un pago en efectivo, que ingresaron en default con el resto de la deuda privada y que aún no habían sido incluidos en la lista de títulos normalizados.
Se trata de alrededor de unos 50,2 millones de dólares, según estima la secretaría de Finanzas, para lo cual se dispuso la ampliación de la emisión de “bonos con descuento en dólares estadounidenses 8,28% 2033”, emitidos en el canje de deuda de 2005 y 2010, por lo que contendrán una quita de 66,3%.
“Estos certificados que se propone regularizar fueron instrumentos creados en el 2001 por medio de los cuales los contribuyentes de impuestos nacionales podían cambiar títulos públicos nacionales y aplicarlos al pago de impuestos. Es decir, fueron pensados como un instrumento más para mantener el valor de los bonos públicos que se emitían para mantener a flote la convertibilidad, a costa de resignar recaudación impositiva”, explicaron las mismas fuentes.
En los últimos días de 2001 se concretó el default y quienes tomaron estos certificados -por lo general grandes contribuyentes- se quedaron con papeles impagos, que no tenían ningún fin, ya que tampoco se negociaban en el mercado secundario, como sí lo hacían los tenedores de bonos.
Precisamente, fue luego de las etapas del default cuando entraron en acción los fondos buitres, comprando bonos defaulteados a precios mínimos y buscando cobrar a través de litigios en las cortes internacionales.
Estos fondos hoy tienen en su poder el grueso del monto total de los títulos que no ingresaron a los canjes de 2005 y 2010 (sólo un 7% quedó fuera de las operaciones de deuda).
“Lo que se viene a hacer con esta transacción es darle una solución a los tenedores locales de estos títulos como parte del proceso de normalización de la deuda que venimos llevando adelante desde el 2003”, indicaron la fuentes de Economía.
En esta operación no participan bancos ni se pagan comisiones. “Los tenedores deberán hacer sus presentaciones en la Secretaría de Finanzas y se procesan las órdenes con la Caja de Valores”, precisaron en Economía.
Además de las reestructuraciones de deuda del 2005 y 2010, en los últimos años se regularizaron las situaciones de los tenedores de Letes en default (títulos de menos de un año de duración), Bonos Brady, y de quienes habían realizado amparos a la justicia local y se encontraban en su limbo (sin el título en su poder, y sin cobrar), entre los más destacados.
Dentro de la política de normalización de deuda, también se realizaron operaciones de canje de los Préstamos Garantizados -tanto a nivel local como internacional- para despejar el horizonte de vencimientos, sobre todo en años como 2009, donde impactó la crisis internacional.
 En ese año, dicho canje involucró títulos que maduraban entre 2009 y 2012, y que terminó con una aceptación mayor al 80%, lo que le permitió posponer pagos por 19.000 millones de pesos en ese período, postergando vencimientos para el 2014.
El último gran eslabón para terminar con el karma del default es la deuda con el Club de París, a través de los que se reestructurarían unos 8.500 millones de dólares, entre deuda impaga con el club de países acreedores, más punitorios e intereses.
Las negociaciones formales se iniciaron en diciembre de 2010, luego de que el Club de París le envió a la presidente Cristina Fernández de Kirchner una carta en donde aceptó negociar sin la intervención del FMI.
En el Gobierno aún confían en poder concretarlo antes de que finalice el corriente año.
La complejidad de las negociaciones, las distintas posiciones de los países en juego, y la crisis internacional que sacude sobre todo a los europeos, muchos de los cuales son acreedores del Club, vienen demorando los plazos de la concreción de la operación, si bien se destacó desde ambos lados del mostrador una acercamiento a la solución final.

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