Largas filas. Bocinas. Camiones. Circulación más lenta de lo común. Ese es el nuevo panorama que ofrece la avenida Polonia desde hace dos semanas. Su dinámica cambió y significa una nueva oportunidad para los comercios que están más cercanos al camino Roque González.
Los vecinos que viven en cercanías de una de las arterias más extensas de Comodoro estaban acostumbrados a una movilidad estándar, sin sobresaltos y con pocos camiones al día. Todo eso quedó en el olvido: hoy los vecinos del San Cayetano abren sus ventanas y ven camiones circulando con frecuencia y enormes filas en horas pico.
Tal como informó El Patagónico, el colapso de la ruta 3 obligó a diagramar un sistema de transporte que perjudicó a los comerciantes y a los locales gastronómicos del centro. Sin embargo, los otros caminos que utilizan los automovilistas que van a la zona norte han generado inusual actividad.
Lo que antes ocurría en el centro ahora pasa desde Lisandro de la Torre hacia el Roque González. Las verdulerías, carnicerías y quioscos vieron revitalizadas sus ventas gracias a que muchos automovilistas paran para hacer sus compras diarias.
“Somos comercios de barrio. Atendemos lo que se genera acá en la zona, pero ahora muchos pasan y frenan para comprar. Es un alivio después de la crisis que venimos atravesando”, sostuvo Alicia, dueña de un multiquiosco que se encuentra antes de llegar al San Cayetano en diálogo con este diario.
Las verdulerías y carnicerías atraen a los clientes con sus carteles de ofertas. “Sabemos que no hay ofertas porque todo lo que pongamos es caro para la gente. Así como les pasa a ellos, nos pasa a nosotros: todo está caro. Pero ahora podemos vender un poco más que en los días pasados”, subrayó Marcelo, carnicero que levanta su persiana todas las mañanas tratando de maniobrar los embates de la inflación.
“Hemos tenido días donde no hay estacionamiento. Es una locura. Solo lo veíamos en las fiestas, pero hay momentos de la tarde donde la gente baja a hacer compras para esperar que alivie un poco el tránsito. Esto es un poco de aire”, aseguró.
LO QUE PREOCUPA
Si bien la circulación de camiones por la avenida Polonia no es nueva, el aumento de la cantidad de vehículos pesados genera inquietudes entre los vecinos. Por un lado, están los interrogantes del peso de los rodados sobre el asfalto y los problemas que puede generar y, por otro lado, se encuentra la cantidad de niños que hay en diferentes partes de esta avenida.
La salida de los establecimientos escolares es un verdadero caos para los automovilistas que dejan sus rodados en doble fila, así como el aumento de los camiones. “Existe el riesgo de que se pueda escapar un nene travieso y que justo pase un camión. Andan muchos vehículos y eso trae sus consecuencias. Hay que estar más alertas”, aseveró Alicia.
“Los autos pasan. Algunos andan más idiotas que otros. Tocan bocinas o quieren adelantarse. Por un lado aumentaron nuestras ventas, pero también tenemos problemas como los locos que piensan que pueden hacer lo que quieran. Por ahora, los más respetuosos han sido los camioneros, pero uno no deja de estar atento a que pueda pasar algo”, destacó.
