Bariloche celebra la segunda edición de la Fiesta Nacional del Curanto
Luego de su primera fiesta y de ser declarada Nacional por el Ministerio de Turismo de la Nación, la celebración volverá a recibir al turista que podrá degustar calabazas rellenas con arvejas y queso, manzanas y peras, pollo, chorizos y todo tipo de carnes en una típica comida que tiene tradición chilena.
En sólo dos ediciones la Fiesta Nacional del Curanto promete ser un espectáculo de sabores y espectáculos en la Capital Nacional del Turismo de Aventura. Bariloche se prepara para la segunda edición de la celebración, la cual se realizará el 22 y 23 de febrero en Colonia Suiza, donde en los últimos años creció a paso lento pero firme uno de los principales atractivos gastronómicos de la región.
La celebración recibe a turistas de todas las nacionalidades, atraídos por una verdadera fiesta popular que incluye artesanías, productos gastronómicos y espectáculos folclóricos.
Gracias a la alta demanda, en esta segunda edición, a los tradicionales miércoles y domingos, se agregarán los días viernes y sábados.
El Curanto fue ideado por los pueblos originarios de la Patagonia y adoptado por varios pobladores y trabajadores gastronómicos. En general son carnes y vegetales que se cocinan en un hoyo calentado con anterioridad, donde se colocan los ingredientes y se los tapa con hojas, lonas y tierra.
Es una comida originariamente araucana, introducida desde Chile por Emilio Goye, uno de los primeros pobladores de la colonia.
Realizarla es toda una ceremonia: se hace un hoyo en la tierra de 15 centímetros de profundidad (cuya superficie depende de la cantidad de personas), y se colocan piedras bochas (típicas de los lagos sureños) previamente calentadas al rojo vivo en un fogón.
Sobre estas piedras se pone un colchón de hojas de nalca o maqui, y sobre éstas todos los ingredientes: carne de vaca, de cordero, de cerdo, pollos, chorizos, salchichas parrilleras, papas, batatas, manzanas, cebollas, zanahorias y zapallos ahuecados rellenos con queso, crema y arvejas. Según el “curantero” Rubén Nielsen, “lo básico son cinco tipos de carne y cinco tipos de verduras”.
Luego se vuelve a tapar todo con hojas, sobre las que se colocan lienzos húmedos para que no se pierda el calor y se cubre con abundante tierra, convirtiéndose de esta manera en un verdadero horno a presión. Cuando la cocción está lista comienzan a surgir de la tierra hilitos de humo, poco tiempo después se realiza el destape del curanto: los alimentos quedan tiernamente cocidos por el calor de las piedras.
Algunas especialidades son la calabaza rellena con arvejas y queso, manzanas y peras, pollo, chorizos y todo tipo de carnes.
Durante esta edición cada establecimiento que ofrece el producto contará con atractivos especiales, como demostraciones de la preparación y degustación con todos los comensales.
Además, los platos podrán acompañarse con bebidas artesanales, tartas y tortas caseras.
La celebración recibe a turistas de todas las nacionalidades, atraídos por una verdadera fiesta popular que incluye artesanías, productos gastronómicos y espectáculos folclóricos.
Gracias a la alta demanda, en esta segunda edición, a los tradicionales miércoles y domingos, se agregarán los días viernes y sábados.
El Curanto fue ideado por los pueblos originarios de la Patagonia y adoptado por varios pobladores y trabajadores gastronómicos. En general son carnes y vegetales que se cocinan en un hoyo calentado con anterioridad, donde se colocan los ingredientes y se los tapa con hojas, lonas y tierra.
Es una comida originariamente araucana, introducida desde Chile por Emilio Goye, uno de los primeros pobladores de la colonia.
Realizarla es toda una ceremonia: se hace un hoyo en la tierra de 15 centímetros de profundidad (cuya superficie depende de la cantidad de personas), y se colocan piedras bochas (típicas de los lagos sureños) previamente calentadas al rojo vivo en un fogón.
Sobre estas piedras se pone un colchón de hojas de nalca o maqui, y sobre éstas todos los ingredientes: carne de vaca, de cordero, de cerdo, pollos, chorizos, salchichas parrilleras, papas, batatas, manzanas, cebollas, zanahorias y zapallos ahuecados rellenos con queso, crema y arvejas. Según el “curantero” Rubén Nielsen, “lo básico son cinco tipos de carne y cinco tipos de verduras”.
Luego se vuelve a tapar todo con hojas, sobre las que se colocan lienzos húmedos para que no se pierda el calor y se cubre con abundante tierra, convirtiéndose de esta manera en un verdadero horno a presión. Cuando la cocción está lista comienzan a surgir de la tierra hilitos de humo, poco tiempo después se realiza el destape del curanto: los alimentos quedan tiernamente cocidos por el calor de las piedras.
Algunas especialidades son la calabaza rellena con arvejas y queso, manzanas y peras, pollo, chorizos y todo tipo de carnes.
Durante esta edición cada establecimiento que ofrece el producto contará con atractivos especiales, como demostraciones de la preparación y degustación con todos los comensales.
Además, los platos podrán acompañarse con bebidas artesanales, tartas y tortas caseras.
