Biocombustibles plantean contexto favorable para la Argentina

Los altos precios del petróleo, el agotamiento prematuro de las reservas mundiales y la concentración del recurso en puntos conflictivos del planeta incentivan el desarrollo de combustibles sustitutos, contexto que favorecería a la Argentina en el desarrollo de biodiesel por su condición de productora de oleaginosas.

Buenos Aires (Télam)
En la Argentina las expectativas se centran en la soja como materia prima para ser utilizada como base de biodiesel tanto en el país como para exportar, pero pretende sumar un valor agregado a esta exportación primaria transformándola en aceite.
Además de soja, el país es un importante productor de oleaginosas como girasol, colza y tártago, además de maíz y caña de azúcar que se utilizan para desarrollar etanol.
Más allá de las expectativas que existen en torno al desarrollo de este tipo de energía alternativa, desde varios sectores surgen también voces críticas que advierten sobre el peligro que pueden representar una explotación indiscriminada de productos primarios que son sostén de la cadena alimentaria y el fuerte incremento en los precios que puede desencadenar la mayor demanda.
Toda economía con crecimiento sostenible depende de una oferta diversificada de energía que ha de ser utilizada eficientemente y con la seguridad de que se renueve y de ningún modo puede estar como ahora atada a una oferta de combustibles fósiles no renovables.
De allí que en los últimos años el desarrollo de fuentes de producción de energía basadas en recursos renovables vengan ganando un espacio importante entre los investigadores de los países centrales.
Entre las motivaciones de ese reemplazo figura el recalentamiento de la atmósfera por la emisión de gases, fundamentalmente de hidrocarburos que lleva a ambientalistas a estimular el desarrollo de recursos sustitutos.
Un referente fuerte de la defensa del medio ambiente es el ex presidente de los Estados Unidos, Al Gore, figura central del Primer Congreso Americano de Biocombustibles que se realizó esta semana en Buenos Aires.
Otra de las razones que alientan la búsqueda de otras altenativas energéticas es el temor de las economías más poderosas del mundo a un corte de suministro de petróleo y gas por parte de las principales naciones productoras, ubicadas fundamentalmente en Medio Oriente y centro de Africa.
En Europa y Estados Unidos se destacan los avances hacia los biocombustibles, especialmente el biodiesel generado a partir de oleaginosas como soja, girasol, colza, palma o esparto y el etanol, a partir de maíz, caña de azucar, remolacha y trigo.
Pero la perspectiva del liderazgo mundial que presenta América Latina en biocombustibles y energías renovables hacen que Estados Unidos y otros países centrales estén interesados en asociarse con la región para desarrollar sustitutos de hidrocarburos.

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