Buscan contrarrestar mitos en torno a trastornos del lenguaje

Los trastornos específicos del lenguaje (TEL) se solucionan únicamente con una atención apropiada, aseguran los especialistas que buscan contrarrestar la creencia de que, al crecer, el chico irá superando esas dificultades solo, lo que retrasa el tratamiento y condiciona el desarrollo social y cognitivo del niño.

Buenos Aires (Télam)
Se abre un interrogante entre los padres cuando los chicos tardan más en empezar a hablar, el lenguaje no crece, no avanza; o tienen dificultades para pronunciar ciertos sonidos o no conjugan acertadamente número, género y formas verbales.
Escuchar a un niño decir «lo perro, el mamá» o hablar «a lo Tarzán»; la dislalia (hablar como bebé), el rotacismo (pronunciar mal las erres) son algunas de las señales a las que se suman los silencios demasiado pronunciados y la falta de fluidez.
Entonces, los padres empiezan a deambular del pediatra al fonoaudiólogo y del neurólogo otra vez al pediatra donde, muchos de ellos, recuerdan haber escuchado frases como «su hijo es todavía muy chico» para iniciar un tratamiento.
Valeria Scirica es una de esas madres que logró después de mucho tiempo dar con el tratamiento adecuado pero que admite haber perdido mucho tiempo, porque según su opinión «no hay muchos pediatras y fonoaudiólogos que conozcan el tema».
«El tiempo valioso de los primeros años de mi hija, ya que el desarrollo neuronal se completa a los seis, lo pasé buscando una solución para el trastorno que percibí desde sus primeros meses de vida» dijo Scirica, miembro de Familiares y Amigos de Niños con Trastornos en el Lenguaje y la Comunicación (FANITELCO).
Según la mujer, «las señales son muy poco perceptibles al principio. En mi caso me decían que yo estaba sugestionada, pero mi nena no hablaba, sólo decía ‘mamá’ en contadas ocasiones. No llenaba el silencio con sonidos. No tenía un bagaje de 50 palabras, esperable a los dos años».
Jorge Cantis, presidente de la Asociación Argentina de Psiquiatría y Psicología de la Infancia y de la Adolescencia (ASSAPIA), dijo a Télam que «circulan algunas creencias que llevan a pensar que ‘las dificultades irán desapareciendo con el tiempo’. Pero eso no hace más que retrasar la mejoría del trastorno que podría evitar efectos negativos en otras áreas, como la dificultad de vincularse con los otros, el aislamiento y la dependencia».
Según el especialista, que también es docente de la carrera de Fonoaudiología de la UBA desde hace 25 años, «la fantasía de que el lenguaje va a evolucionar con la especie dificulta la llegada rápida a un diagnóstico eficaz y, con esto, al tratamiento adecuado», explicó.
Cantis precisó que las causas que provocan los TEL son articulatorias, en algunos casos neurológicas o cerebrales, como la anoxia -falta de oxígeno en el parto-; y se detectan y corrigen interdisciplinariamente, en base a tratamientos fonoaudiológicos, que son largos pero eficaces.
Por el contrario, «sin tratamiento un niño con este tipo de trastornos, al no poder hablar correctamente, termina aislándose o vinculándose en forma dependiente con los demás, por lo que termina alterando su vida social y su capacidad de aprendizaje», dijo el especialista.
«Si el niño se expresa mal y no se logran avances a través de un tratamiento es probable que se afecte la compresión ya que se altera la posibilidad de entender las consignas», ejemplificó.
Y aunque los padres tienden a decir que no, «que su hijo entiende todo», las dificultades en el lenguaje, si no se tratan, terminan afectando la comprensión y la emocionalidad.
Para la lingüista Florencia Salvarezza, del Instituto de Neurología Cognitiva (INECO), «a diferencia de los Trastornos Específicos del Lenguaje -TEL-, los llamados ‘Trastornos de la Comunicación’ sí pueden depender de factores ambientales y tener un origen emocional».
«Por eso se indica además del tratamiento fonoaudiológico, una atención psicológica, para la atención de los trastornos no específicos o de la Comunicación», dijo la lingüista.
En estos casos, por ejemplo, «el niño sí tiene un lenguaje y una comprensión acorde a su edad pero no usa ese lenguaje para comunicarse con los otros, o lo hace selectivamente, como ocurre en el llamado ‘mutismo selectivo’», señaló.
«Los chicos pueden hablar pero no lo hacen», dijo Salvarezza.
En ambos casos, los TEL y los Trastornos de la Comunicación (no específicos), se requiere una rápida detección del problema y una derivación apropiada.

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