Los especialistas ampliaron los análisis a muestras de agua y moluscos de los golfos Nuevo y San José. Evalúan posibles vínculos con la alimentación y la marea roja.
La investigación sobre la muerte de ballenas en las costas de Puerto Madryn y Puerto Pirámides sumó un esquema progresivo de muestreo de agua y moluscos. Los estudios buscan identificar posibles factores ambientales relacionados con los varamientos registrados durante la última semana.
Una de las líneas de trabajo apunta a establecer si las muertes están vinculadas con la alimentación o con toxinas derivadas de fenómenos naturales como la marea roja. Estas posibilidades permanecen bajo análisis mientras avanzan las necropsias y la toma de muestras biológicas.
Los equipos de la Red de Fauna Costera y del Plan de Monitoreo Sanitario trabajan bajo la dirección de la doctora Marcela Uhart, con la participación de la Secretaría de Ambiente y el Ministerio de Turismo.
Los primeros exámenes de los adultos hallados recientemente muestran diferencias respecto de los casos de ballenatos registrados meses atrás. En aquellos ejemplares se había detectado la bacteria Erysipelothrix rhusiopathiae, asociada a cuadros de septicemia. Los adultos estudiados hasta ahora no presentan signos preliminares de esa patología.
El operativo también comprende el manejo y la remoción de los restos en las playas. Los especialistas explicaron que esas maniobras son inevitables y responden a estrictos protocolos de prevención sanitaria.
Para facilitar las tareas y resguardar la salud pública, solicitaron a la comunidad que evite acercarse a los animales muertos y respete los perímetros de seguridad establecidos.
