El 22 de diciembre de 2005 el menor de sus cuatro hijos, Octavio, fue asesinado de un disparo en el cuello. El asesino, Facundo Emanuel Caimo, también le disparó a un amigo que iba con él pero el chico sobrevivió y pudo decirle su nombre a Nélida en la cama de un hospital. En ese momento empezó su lucha.
La mujer se dedicó a buscar a Caimo y para eso se hizo pasar por drogadicta, se sacó dos dientes y se cambió el color de pelo. Así, camuflada, recorrió el asentamiento del Bajo Flores sin que su familia lo supiera durante años y una noche lo encontró.
Nélida llamó a la policía en ese mismo momento y no se movió hasta ver a los gendarmes darle la voz de alto a Caimo, tirarlo al piso y esposarlo. También estuvo ahí cuando el 7 de agosto de agosto de 2014 el Tribunal Oral en lo Criminal N°1 lo condenó a 15 años de cárcel.
Caimo todavía está preso y Nélida se convirtó en un ejemplo de lucha incansable. Pero también en el blanco de amenazas, a pesar del paso de los años. Ahora no está y con cada hora que pasa sin noticias suyas crece el misterio y también la preocupación.
La causa fue caratulada como averiguación de ilícito y quedó a cargo del fiscal Marcelo Ruilópez y su equipo y el Juzgado N°43, con el doctor Pablo García de la Torre.
