Cae la venta de productos masivos y se resiente el humor social

"El consumo masivo es el que más cambia el humor social de las personas y hay que considerarlo en un período electoral", advirtieron especialistas durante el CtB Summit, organizado por la Cámara de Empresas de Investigación Social y de Mercado (CEIM). Un consumidor cada vez más racional, producto del ajuste del gasto de los hogares, obliga a las empresas a revisar sus estrategias.

El consumo privado en niveles récord, como vienen destacando desde hace días el presidente Javier Milei y el ministro de Economía, Luis Caputo, es una radiografía sobre cómo evoluciona el nivel de gasto en la Argentina. Sin embargo, detrás de esos datos hay un indicador clave que mes a mes se retrae e impacta en el día a día de los ciudadanos: la venta de productos masivos. Es uno de los principales termómetros del humor social, ya que a diario se escucha en la calle que los niveles de compra se retrotraen.

Para explicar las dos caras de la moneda, el consumo masivo representa unos u$s33.500 millones, equivalente al 7% del consumo privado y al 5% del PBI. En tanto, el consumo privado asciende a u$s500.000 millones y se divide en un 55% de bienes y un 45% de servicios, según datos de Scentia.

"El consumo masivo es lo más sensible, es lo que más cambia el humor social de las personas y hay que considerarlo en un período electoral", advirtió Osvaldo del Río, titular de la Scentia, durante el CtB Summit, organizado por la Cámara de Empresas de Investigación Social y de Mercado (CEIM). En ese sentido, comparó la situación con la del gobierno de Mauricio Macri, que venía desacelerando la caída, aunque "2019 fue el peor año y, cuando reaccionó después de las PASO, ya era tarde".

El consumo masivo cerró junio 2,7% por debajo del nivel del mismo mes de 2025 y 17% por debajo de enero de 2023, siempre medido en términos de volumen, según el último informe de la consultora.

El crecimiento

de los canales digitales, como ocurre en prácticamente todos los segmentos del consumo, fue descollante: escaló 41% y es el único que exhibe un avance, aunque solo representa tres puntos del consumo masivo en términos de volumen. Eso explica que el nivel de gasto, medido en volumen, continúe por debajo de los registros del año pasado.

LA BAJA DE LA INFLACION NO ALCANZA

La inflación dejó de ser el principal problema para los consumidores argentinos, pero eso todavía no se traduce en una recuperación del consumo. El bolsillo sigue bajo presión y las familias compran menos, priorizan productos esenciales, reducen el tamaño de las compras y evalúan cada gasto con un nivel de racionalidad inédito.

"La macro todo bien, pero ¿la micro cuándo llega?", resumió el especialista frente al auditorio de la Torre de Banco Macro, donde también se encontraba la exgobernadora de la provincia de Buenos Aires, María Eugenia Vidal, en un día clave para la política, ya que el Senado debatía la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada.

"La caída del consumo es un tema de todos", subrayó Guillermo Oliveto, fundador y CEO de la consultora W. Destacó que el fenómeno alcanza a todos los estratos sociales, incluso a los de mayores ingresos, que históricamente son los menos golpeados.