Calafate RC: una institución pionera de la Unión Austral

Del entusiasmo de quienes se reunían en el Gran Hotel de la capital petrolera hasta vestir los colores del SIC y establecerse en la vieja caballeriza, la entidad deportiva prepara para setiembre el festejo por cincuenta años de vida promocionando el deporte en Comodoro Rivadavia.

por Angel Romero

a.romero@elpatagonico.net

Cincuenta años de vida no es poco, mucho menos para Calafate Rugby Club que se supo fundar por el entusiasmo de extranjeros de una ciudad que crecía al ritmo de la industria petrolera.

El “Gran Hotel”, donde se ubica en la actualidad el local de electrodomésticos Frávega, fue el punto de inicio de la semilla de una institución que sería una de las pioneras de la Unión de Rugby Austral, cambiando dos veces de locación.

Teófilo Córdoba, ex dirigente del club y varias veces presidente de la Unión Austral, rememoró aquellas épocas.

“Todos los días, luego de las 18 y al término de la jornada laboral, la mayoría de los empleados del Lloyd’s Bank se reunían para tomar algo antes de volver a casa, varios de ellos ya tenían pasado con el rugby. Calculo que la presencia de una guinda fue la excusa para que le empiecen a dar forma a lo que luego sería el club”, sostiene.

En principio, en la curva de ruta Nacional 3, luego de pasar el predio ferial y sobre esa mano se instalaba la cancha de Calafate Rugby Club a principios a mediados de los 60, que llegó a contar con iluminación.

Producto de la desidia institucional o los vaivenes de la ciudad propiamente dicha, el lugar donde se jugaron los primeros partidos fueron quedados en estado de abandono.

“Ese espacio en principio era un basural, en que era Gas del Estado. Frente a la planta deshidratadora de YPF en kilómetro 9, en ese lugar que se empezó a gestar el club”.

VOLVER A EMPEZAR

Desde el campo de juego ubicado a la vera de la ruta nacional, Calafate Rugby Club buscó un nuevo destino donde arraigar su continuidad con el deporte.

La falta de espacios, y la dirigencia decidieron sumarse al predio del Santa Lucía Golf Club en kilómetro 3, donde armaron su campo de juego, en un predio donde se practicaba tenis y golf.

Para Adrián Alvarado –que fue integrante de la dupla técnica junto a Gastón Almendra que llevó al campeonato local al equipo de Primera tras años de sequía deportiva- recuerda esos años, porque siendo niño el entrenador se relacionó con el club cuando era parte de Santa Lucía.

“Si bien el club estuvo en Santa Lucía, nunca dejó de ser Calafate Rugby Club, a pesar de usar los colores verde y blanco, nunca dejó de tener el escudo en las camisetas”, sostiene Alvarado.

Para él, sumarse al rugby le significó entablar amistades para toda la vida. En especial con su camada con quienes continuó con la mayoría hasta la Primera división.

“Este club nunca perdió su identidad, si se anexó a otro club por falta de espacio. Pero incluso en Santa Lucía se trabajó para contar con cancha propia y todo lo acorde para la práctica del rugby”, sostuvo.

Discrepancias con la dirigencia del club anfitrión llevó a empezar a buscar nuevos destinos. De esta manera la vieja caballeriza sobre la falda del cerro se presentaba como una oportunidad de afincarse para siempre en un lugar propio.

La empresa no era nada fácil, pero según rememora Adrián Alvarado y Lautaro Murúa, la ‘locura’ de un grupo liderado por Luis María Pitra (entre quienes se contaban Enrique Lecumberry, Ricardo Guerreiro y otros) fueron los responsables del puntapié inicial para el predio donde se ubica en la actualidad el club.

“Fue de ‘amigos’ como se consiguió el dinero, porque tanto ‘Pitra’ (Luis María) como el resto de ese grupo empezaron a ‘manguearles’ a sus amigos, le decían ‘dame plata para un club’, y no era a préstamo. Porque lo invertido no iba a volver más. De hecho, ninguno de ellos reclamó derecho alguno sobre las propiedades del club. Lo hicieron de corazón y de ‘locos’ que eran”, coincidieron ambos rugbiers.

Una vieja casilla, a lado del salón principal, es la construcción histórica que queda de esa época del mayor emprendimiento de quienes se comprometieron con su club no sólo poniéndose una camiseta.

En ese espacio, todos los sábados por la tarde noche se reúnen quienes hicieron posible que Calafate posea lo que tiene en la actualidad.

Hoy la casilla que se erige como quincho de los veteranos cuenta con un lugar de privilegio, emplazado en la altura sobre la cancha principal con una vista privilegiada.

EN LA BUSQUEDA DE CONSOLIDAR UN CAMINO

En la actualidad, la dirigencia de Calafate Rugby Club se encuentra abocada a saber si contará por segundo año consecutivo con la presencia del ex Puma Martín Samsot, quien durante 2014 fue el coordinador deportivo, mientras preparan la gran fiesta para el mes de setiembre por los cincuenta años de vida.

“Para quienes formamos Calafate el sentimiento es muy grande. Por ahí la frase ‘lo hago por defender los colores de la camiseta’, puede sonar a ‘pedorra’, pero así lo vivo yo. Venir al club es una motivación constante. Y eso les pasa a muchos, tené en cuenta que yo de los 5 años estoy acá. O sea son 20 años. Entonces todo lo que haces, desde el entrenar hasta mejorar en la técnica es con un fin colectivo, el de sumar a la vida del club en general”, sostuvo Lautaro Murúa.

En desafíos, la institución se encuentra en un proceso de rearmado de entrenadores en todas las categorías. Y consolidar las bases de las divisiones que saltan de la etapa de formación a las competitivas, congregando a chicos de la zona norte.

En sus paredes, las camisetas de quienes trascendieron más allá de la capital petrolera son testigos de cincuenta años de vida de la entidad.

“En los cuadros están las camisetas de Diego Suárez cuando jugó en España, Mateo Rodrigo en los Pumitas (en la actualidad juega en Pueyrredón de Buenos Aires), Daniel “Colo” Araque, quien es árbitro nacional y fue parte de las semifinales en el partido Los Pumas vs Gales en Puerto Madryn”, apuntó Murúa.

En tanto que en avances los nuevos vestuarios de la cancha de hóckey campo y la iluminación son las obras más recientes, con la cual el trabajo tanto en esa disciplina como en el rugby suman mayores comodidades.

“Tenés que vivirlo, es muy difícil explicar el sentimiento. Uno está todo el día pensando en qué hacer para el club. Inspira a todos, yo antes entrenaba para mejorar, y hoy lo hago para defender los colores del club, por más frase pedorra que suene. Por todo lo que significa el club para mí, con 20 años de trabajo acá concluyó Lautaro Murúa.

Fuente:

Dejá tu comentario

Las Más Leídas del Patagónico