Calafate Rugby Club pisa fuerte en el hóckey campo

La institución de Kilómetro 3 cuenta hasta el momento con la única cancha de césped sintético, lo que permite trabajar en forma sostenida. Sobre principios de 2012, se tuvieron que rearmar tras la migración de todas las categorías al club Santa Lucía. Desde la Primera se mantuvo una base que no sólo les permitió consagrarse en el sintético sino volver a contar con todas las divisiones.

Hubo un antes y un después en el hóckey de Calafate Rugby Club, en especial cuando a principios de 2012 la mayoría de las jugadoras de todas las categorías -excepto la Primera división- se iban con el entrenador principal para formar la disciplina deportiva en Santa Lucía Golf Club.

Por lo menos así lo recuerda Alejandro Molina, quien junto a su hijo Lucas (como preparador físico) llegó a la entidad de Km 3 hace cuatro años para hacerse cargo de coordinar y volver a armar el grupo que cuenta con la única cancha habilitada de hóckey campo.

“Salvo la Primera, el resto de las categorías se fueron a Santa Lucía, entonces tuvimos que ponernos a trabajar de nuevo, en especial con las formativas, donde tras un proceso de tres años pudieron volverse a armar y participar de las competencias oficiales de la Asociación Austral de Hóckey en las divisiones sub 14, 16, 18 y 1ª. Además de la ‘escuelita’ donde se cuentan cerca de cien chicas de los 5 a los 12”, recordó Alejandro Molina.

De esta manera, en una apuesta junto a su hijo Lucas, hoy la institución cuenta con un total de 160 jugadoras en todas sus divisiones, incluyendo la “escuelita” y mamis.

LA PARTICULARIDAD DE UN GRUPO TETRACAMPEON

“Contar con un campo de juego acorde, de por sí ya es un plus adicional”, sostiene Molina, “si a eso le sumás la capacidad de un grupo de chicas como este que va más allá de lo deportivo, que no sólo vienen a entrenar y jugar, sino se involucran con la vida institucional a través del buffet, la confitería o los diversos eventos la unión llega por sí sola, y desde ese lugar también los resultados”, expresó el DT.

En la mirada en general, Alejandro sostiene que en todos los clubes hay material para trabajar (tuvo un paso como entrenador por Náutico Rada Tilly y Chenque RC).

“La realidad marca que estas chicas están bastante bien formadas técnicamente, vienen todas de ‘escuelita’, empezaron desde chiquitas. Entonces ya vienen con la técnica incorporada y sólo hay que pulir cosas. Lo único que hay que trabajar es en la parte táctica, del juego, eso lleva un tiempito hasta que se empieza a dar”, recalcó.

En logros, el año pasado la sub 16 quedó en tercer lugar, mientras la sub 18 se coronó subcampeona y en sub 14 no se logran los objetivos por el salto de ‘escuelita’ a las divisiones competitivas.

“El club le abre las puertas a quienes no tienen experiencia propia, por ello se mantiene una división denominada “principiantes”, desde donde sin límite de edad se acoplan chicas de 12 años en adelante, que en un proceso de paciencia y voluntad se van formando para anexarse a las divisiones regulares”.

También, desde hace dos años, el constante acompañamiento de los padres trajo como consecuencia que las madres se involucraran en forma recreativa primero, y luego en la faz competitiva para formar la categoría de mamis hóckey.

“Las madres vienen a ‘escuelita’ y se quedan toda la hora, y es algo bueno porque tenés con un deporte enganchado a toda la familia. Los valores son los mismos que el rugby, acá no sólo cuenta venir a jugar el deporte e irse, sino participar de la vida institucional, ya sea en el buffet o en las actividades para recaudar fondos. Tratamos de inculcarle el amor por la camiseta, ya sea en la organización de algún torneo. Por ese lado están bien comprometidas. Yo para quienes tengan ganas de practicar el deporte sin saberlo, no importa. Acá le enseñamos el ABC del hóckey y para ello no necesitamos dividirlas por edades, solo se les pide paciencia”, sentenció. 

Fuente: Angel Romero

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