La noticia corrió como reguero de pólvora entre los fumadores que en principio llegaron a formar desde hora muy temprana una fila de casi tres cuadras en la estación “San Jorge” ubicada en la zona céntrica, donde solo se vendían dos paquetes de veinte unidades por persona a razón de 200 pesos cada uno sin distinción de marcas, hasta que se agotaron alrededor de las 14:00.
La opción “B” fue la estación “San Carlos” situada en el acceso norte, pero para ello los consumidores debían sortear un estricto control policial y de inspectores municipales de tránsito.
Como la mayoría no tenía permiso de circulación para transitar por el breve trecho de la Ruta 3, argumentaron que se dirigían cargar combustible.
Por suerte las reservas alcanzaron a satisfacer la alta demanda y el costo “redondeado” no fue tan oneroso como los que impusieron algunos especuladores particulares que ofrecían puchos por redes sociales a valores irracionales.
Esta mañana, se observó en el último lugar mencionado una mínima cantidad de clientes aunque igualmente quedaban pocos paquetes para la venta y nadie sabe cuándo vendrán otras partidas a la ciudad a consecuencia de la paralización de la producción en las empresas tabacaleras.
