Cañadón Seco inauguró una réplica a escala de un Pucará

La obra fue diseñada por el artista metalúrgico Carlos Miranda y quedó emplazada en el ahora denominado Paseo de los Héroes y Heroínas de Malvinas.

El IA 58 Pucará, de fabricación nacional, fue una de las aeronaves utilizadas en la Guerra de Malvinas y el monumento constituye un reconocimiento a todos los pilotos de la Fuerza Área que combatieron en el conflicto bélico de 1982.

En el mismo acto, presidido por el jefe de la comisión de fomento, Jorge Soloaga, también se descubrieron plaquetas de vecinos y vecinas ilustres que desde sus diferentes ámbitos contribuyeron a dar soporte logístico a los soldados que lucharon en las islas y protegieron el continente.

A la vez, fue inaugurado un busto de Juan Manuel de Rosas, quien estuvo al frente de la Confederación Argentina que en 1845 enfrentó a la escuadra anglo-francesa en la Batalla de la Vuelta Obligado, en el río Paraná.

Cañadon Seco tiene una estrecha historia malvinera porque en esa pequeña localidad soldados de un regimiento de Corrientes estuvieron protegiendo la planta deshidratadora de petróleo de YPF y luego fueron trasladados a las islas para combatir contra las fuerzas del Reino Unido de Gran Bretaña.

A la ceremonia que comenzó poco después del mediodía de este sábado, también llegaron tres veteranos de guerra que residen en Caleta Olivia, Luis Maza, Sergio Ferreyra y Héctor Orquera, quienes minutos antes habían participado de un acto similar en Caleta Olivia.

En su discurso, Soloaga resaltó que los jóvenes que fueron enviados a una guerra por una dictadura militar insensata, no solo combatieron contra el Reino Unido sino contra toda la OTAN, una fuerza poderosa liderada por los EE.UU. que invade cuanta nación se le ocurre en función de sus intereses.

“Lucharon contra quienes tienen el poderío militar, económico y financiero, para someterá a los pueblos. Lo hicieron con fusiles que a veces no funcionaban, con equipamiento obsoleto, con algunos aviones que databan de la segunda guerra mundial, con armamentos que a veces impactaban los navíos de los invasores y no estallaban y sin alimentos porque no les llegaban a las trincheras. Entonces, fueron realmente superhéroes ante esas circunstancias”, afirmó.

Además, repudió la patética actitud de “los milicos jerarcas, traidores y cobardes” que permanecieron alejados del campo de batalla limitándose finalmente a firmar la rendición, mientras “fueron nuestros pibes los que pusieron la carne, el alma, el corazón y al amor a la patria”.

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