Cancillería, sorprendida por los dichos del gobierno colombiano

La Cancillería Argentina expresó ayer su «asombro y sorpresa» ante el anuncio hecho por el gobierno de Colombia en el sentido de que "no tolerará más comisiones humanitarias" en su territorio en relación a los rehenes de las FARC.

Buenos Aires (Télam)
Fuentes de la Cancillería manifestaron su «asombro y sorpresa» por las afirmaciones del canciller de Colombia, Fernando Araujo, en las cuales aseguró que las delegaciones internacionales llegadas a ese país estuvieron «conformadas por personas que no conocen la situación colombiana ni a las FARC», lo que los llevó a «atacar al Gobierno y a defender a la guerrilla».  
«Con todo respeto, es necesario señalar que lo dicho por Araujo resulta contradictorio a lo manifestado por su presidente, Alvaro Uribe, al ex presidente Néstor Kirchner y a otros miembros de la comisión humanitaria internacional a favor de la liberación de los rehenes en manos de las FARC», sostuvieron las mismas fuentes.  
«Fue el propio Uribe quien, al término de la visita, le manifestó a Kirchner su agradecimiento por su presencia en Colombia y por los esfuerzos humanitarios llevados a cabo por la Comisión Internacional en ese país», señalaron voceros oficiales del Palacio San Martín.  
Por otra parte, en la Cancillería resaltaron que toda la relación de Argentina como integrante de la comisión internacional humanitaria, «se mantuvo por indicación del propio presidente Uribe con el Comisionado para la Paz, Luis Carlos Restrepo; en este sentido, el canciller Araujo no tuvo ninguna participación durante la visita de la comisión a Villavicencio».  
En sus declaraciones, el canciller colombiano había asegurado que el resultado de la comisión «fue malo», y lamentó que muchas personas «se dejaron engañar y todavía insisten en comentarios acerca de intereses equivocados del gobierno colombiano».  
Araujo efectuó estas declaraciones luego de que el viernes se confirmara que el pequeño Emmanuel, hijo de la ex candidata Clara Rojas y nacido en cautiverio, quien supuestamente iba a ser liberado junto a su madre y a una congresista por las FARC, estaba en realidad en un instituto de bienestar social de Bogotá.

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