Carlotto: “disculpas deberían pedir quienes ocultan la información”

La titular de Abuelas de Plaza de Mayo brindó una conferencia de prensa y reiteró que en el caso de tres familias para Marcela y de una para Felipe no se pudo arribar a un cotejo por “falta de material genético”. Manifestó que “lo que sí está probado desde 2002 es que los expedientes (de adopción) fueron armados y que hubo una sustracción de dos chicos”. Carlotto aclaró que “el Banco Nacional de Datos Genéticos se encuentra en construcción” y que “hay familias que no sabían que sus hijas o nueras estaban embarazadas al ser secuestradas”.

Buenos Aires (Télam)

La titular de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, advirtió ayer que “no está cerrada” la causa para determinar si Marcela y Felipe Noble Herrera son hijos de desaparecidos, y ratificó que la base del Banco Nacional de Datos Genéticos (BNDG) “se sigue construyendo, con la incorporación de nuevos perfiles” familiares.
En una conferencia de prensa convocada en la sede de la organización, Carlotto señaló que los cotejos con el resto de los datos del Banco Genético continuarán “tras la feria judicial”, y advirtió que “sólo estará concluida la pericia” cuando sean cotejados “todos los datos existentes, y los que vayan apareciendo”.
Carlotto ratificó que en la búsqueda de los nietos el camino elegido es “el de la Justicia y sus tiempos”, y aclaró que el viernes 15 de julio recién “cerró la segunda etapa del cotejo de los perfiles genéticos de Marcela y Felipe con los familiares que buscan niños secuestrados entre 1975 y 1976”.
“Las Abuelas continuamos expectantes a (la espera de) los nuevos cotejos y la posibilidad de que el Banco se complete para saber si Marcela y Felipe son o no hijos de desaparecidos”, aseguró Carlotto, que adelantó que “sólo así habrá concluido la pericia”.

CRUCE
En referencia al informe del BNDG, Carlotto precisó que el ADN de Marcela Noble Herrera “se entrecruzó con el de 55 familias” y que “en 52 casos no coincidió”, pero “en tres casos la información genética disponible resultó insuficiente para excluir o cotejar vínculo biológico”.
Según dijo, algo similar sucedió con el ADN de Felipe, que “se entrecruzó con 57 familias y con una de ellas no se pudo arribar a un resultado concluyente” (coincide con una de las tres familias que también resultaron excluyentes con Marcela).
Para Carlotto este dato es importante, porque “significa que la información genética de tres familias no alcanzó para determinar si Felipe y Marcela mantienen o no parentesco con ellas”.
Por ello, y porque siguen sumándose al BNDG perfiles genéticos de familias que desconocían que sus hijas o nueras se encontraban embarazadas (en cinco años se sumaron 66). Ante esto, Carlotto aseguró que “no existe un resultado negativo”.
Carlotto afirmó que no hay que olvidar que “sí está probado que desde 2002 los expedientes fueron armados y que hubo una sustracción y retención de dos chicos, como así también que fue alterada ilegalmente su identidad”.
La titular de Abuelas de Plaza de Mayo denunció irregularidades por parte de la ex directora del BNDG, Ana María Di Lonardo, que al jubilarse “se llevó una computadora” que sospechan “tenía información” valiosa para la causa.
Carlotto vinculó la desaparición de esta computadora, con sus datos incluidos, con la sorpresiva predisposición de la defensa de los hermanos Noble Herrera de presentarse para que sean extraídas muestras de su sangre.
“Qué pasó, qué influyó para que luego de tantas negativas se ofrecieran sorpresivamente a colaborar con muestras de sangre”, se preguntó Carlotto.
Durante la conferencia de prensa, Carlotto también se refirió al abogado de la familia Noble Herrero, Gabriel Cavallo, que “cuando era juez se pronunció a favor de la extracción compulsiva de sangre” y luego durante años, ya como parte de la defensa, se negó a que lo hicieran.
La titular de Abuelas respaldó la función del Estado de contribuir a que se conozca la verdad, y dijo que “eso no es inmiscuirse, es obligación del Estado”.
“Nos dicen que pidamos disculpas, pero disculpas debería pedir el Estado terrorista que borró las huellas de nuestros familiares, disculpas deberían pedir quienes ocultan información para que no podamos encontrar a nuestros nietos, a quienes utilizan nuestro dolor para hacer oportunismo político”, reflexionó Carlotto.

LUCHAS
La titular de Abuelas recordó también que su lucha es por sus hijos secuestrados y desaparecidos y sus nietos secuestrados, y denunció “pactos de silencio para que a 35 años del último golpe de Estado” no puedan saber “qué ocurrió” con sus hijos y dónde están los cientos de nietos que aún falta encontrar.
“Cuando comenzamos esta lucha, jamás pensamos que estaríamos buscando a hombres y mujeres de más de 30 años, algunos ya incluso padres”, asumió Carlotto, que recordó que la búsqueda de sus nietos comenzó hace 35 años en orfanatos, juzgados de menores, hospitales, casas cuna y jardines de infantes.
Carlotto lamentó que en esta búsqueda, muchos abuelos y abuelas se mueran sin haber podido conocer a su nieto o nieta.
“Este delito atroz, permanente, de lesa humanidad, sólo podrá cerrarse cuando los que saben dónde están nuestros nietos tengan la compasión de decirlo. Queremos saber dónde están y recuperarlos”, afirmó, acompañada de integrantes de Familiares de Desaparecidos, Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, agrupación HIJOS y Nietos.
Carlotto dijo también que no le sorprenderían “nuevos planteos” del Grupo Clarín, como parte de su lucha por “destruir” a las organizaciones de Derechos Humanos, y advirtió con una frase a la que calificó de lapidaria: “Con las Abuelas no, Clarín”.
Dejó claro también que “nunca” dijeron “ellos son” hijos de desaparecidos, sino que “pueden ser”, en referencia a la identidad de Marcela y Felipe Noble Herrera.
Finalmente, la vicepresidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Rosa Roisinblit, de 92 años, expresó su esperanza de que toda la verdad se conozca, y dijo que “hasta el 2050 o más, cualquier persona que tenga dudas puede acercarse al Banco Nacional de Datos Genéticos”.

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