Castigaron a una línea de colectivos por discriminación

Un empleado público que sufre una discapacidad motora a raíz de un accidente doméstico logró ayer que la justicia sancionara a la empresa de colectivos que hacía que su viaje al centro fuera «una pesadilla».
Buenos Aires (Télam)
Eduardo Johslen, un hombre de 38 años, casado y con un hijo de 10 años, padeció desde el 2000, cuando perdió parte de movilidad en su pie izquierdo todo tipo de humillaciones y discriminación en el transporte público, especialmente en los colectivos.
«Tener un problema motor como el mío -que encima no es muy visible- es un verdadero problema, cuando uno debe depender de gente que desconoce las normas y que en algunos casos no tiene interés en conocerlas», dijo.
La juez civil Silvia Tanzi, en un fallo favorable al autor de la demanda, Eduardo Jhoslen, dispuso que la empresa D.U.V.I. S.A. propietaria de la línea de colectivos 86, lo indemnice en más de 5.000 mil pesos por haber negado la validez de su pase especial para utilizar el servicio.
La empresa fue castigada además porque los choferes de la compañía sometieron a Jhoslen a «situaciones humillantes».
Según Johslen, «este fallo marca un precedente importante porque ahora se tuvo en cuenta el daño moral que causan las acciones discriminatorias sobre las personas discapacitadas en el transporte público.
La empresa deberá pagar además los 35,20 pesos por el daño material causado al demandante, por los 32 boletos que Johslen tuvo que sacar a pesar de que por su pase no le correspondía.
«Esta suma es obviamente simbólica, lo importante es que por fin la justicia tiene en cuenta el daño moral de la persona que sufre discriminación», aseguró Johslen.
El hombre, que en la actualidad trabaja en una repartición de la administración pública nacional, señaló que los choferes te miran y sacan sus deducciones y a veces no se dan cuenta que la discapacidad puede no ser visible, explicó.

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