Cayó el gobierno de Grecia y vuelve la alarma a Europa

La medida adoptada por Samaras ya provocó una marcada caída de las bolsas de Grecia y de otros estados del sur europeo que también intentan superar años de crisis económica.

El primer ministro griego, el conservador Antonis Samaras, se vio obligado ayer a disolver el Parlamento y convocar a elecciones anticipadas que tienen como favorito al principal partido de izquierda del país, Syriza, lo que ya provocó una marcada caída de las bolsas de Grecia y de otros Estados del sur europeo que también intentan superar años de crisis económica.

El gobierno griego tuvo que convocar a comicios para el 25 de enero, luego de que su coalición no consiguiera, por tercera vez, reunir los votos en el Parlamento para elegir al futuro presidente. El candidato oficialista, Stavros Dimas, quedó a 12 votos de la Presidencia y de evitar una nueva crisis política.

Samaras no tuvo más opción que convocar a elecciones anticipadas, pese a que todas las encuestas de los últimos meses dan como favorito al principal partido de la oposición, el izquierdista Syriza, con un apoyo que ronda entre el 30 y el 34%.

Aunque antes de la debacle económica de 2009, el partido de Tsipras apenas tenía un 5% de apoyo electoral, la crisis lo convirtió en el mayor y más duro opositor a las políticas de austeridad y ajustes impulsadas por la troika europea, compuesta por la Comisión Europea, el FMI y el Banco Central Europeo.

En cada elección que atravesó Grecia durante la crisis, el establishment europeo y nacional demonizaron a Syriza y sus propuestas de abandonar el euro y dejar de cumplir con las metas de ajuste impuestas por el FMI y Bruselas, e impulsadas públicamente por el motor económico de la Unión Europea (UE), Alemania.

Por eso, el sábado pasado, en un último intento por conseguir el apoyo de 182 de los 300 diputados, Samaras advirtió que todos aquellos que no apoyaran a su candidato, automáticamente se aliaban con Syriza.

En el mismo discurso, el primer ministro saliente pronosticó que una eventual victoria electoral de Syriza en enero llevaría forzosamente a la quiebra del país.

Para reforzar ese escenario sombrío, el Fondo Monetario Internacional (FMI) anunció ayer la suspensión del desembolso del paquete de ayuda a Grecia hasta que asuma un nuevo gobierno en ese país, y el ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schäuble, advirtió que si Atenas toma “otro camino (...), será difícil” mantener la ayuda financiera.

“Las duras reformas emprendidas dieron sus frutos y no hay alternativa a ese camino (...) Las elecciones anticipadas no cambian en nada los acuerdos adquiridos con el gobierno griego. Todo nuevo gobierno deberá atenerse a los acuerdos contractuales suscritos por su antecesor”, señaló Schäuble en un comunicado difundido por su Ministerio.

Sin embargo, las palabras del ministro alemán, del FMI y del premier saliente de Grecia no hicieron mella en Tsipras, quien reiteró ayer sus promesas de los últimos años.

“Con la voluntad de nuestro pueblo, el memorando de austeridad también será una cosa del pasado en unos días. El futuro ya llegó, sean optimistas y pónganse felices”, escribió en un comunicado, en el que celebró el fin del gobierno de Samaras.

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