Centro Ecuestre Rada Tilly, un espacio donde se vive la pasión por los caballos
El emprendimiento familiar que encabeza Agustina Baztán comenzó con un solo caballo y tres alumnos. Hoy concurren unas 30 personas, entre chicos, adolescentes y adultos. Se enseña el respeto y cuidado del animal como premisa para aprender equitación, competir o solo cabalgar. La escuela ya obtuvo logros en concursos nacionales y provinciales.
“La equitación para mí es primero y principal respetar al caballo como animal, cuidarlo desde abajo para que pueda dormir cómodo, saber alimentarlo, cepillarlo, ensillarlo y luego montarlo”, explica Agustina Baztán, la amazona de 24 años que dirige el Centro Ecuestre Rada Tilly.
A los cuatro años se subió por primera vez a un caballo y de ahí nació su amor por ellos. Ninguno de sus familiares tenía relación con la equitación, pero sí un gran cariño por los animales en general.
Desde que su madre la llevó a conocer uno, aprendió el trato del caballo, “desde cepillarlo que es lo que yo enseño hoy a mis alumnos; no el caballo como un deporte o un producto sino como un animal; alimentarlo, cuidarlo… es la gracia de lo que es la equitación”, definió.
Agustina se inició en los concursos de esa actividad a los 10 años. Ha recorrido distintas ciudades del país. Participó en torneos en Mendoza, Buenos Aires, Olavarría y Bahía Blanca, entre otros lugares. Mientras, en Chubut suele participar con sus alumnos en competencias que se realizan en Gaiman, Puerto Madryn y Trelew.
Hace tres años que ella enseña clases de equitación y cabalgata a niños, adolescentes y adultos. Ese entusiasmo y pasión por los caballos la llevó junto a su familia a abrir hace apenas un año y medio el centro ecuestre en el Hipódromo de Rada Tilly.
“Gracias al hipódromo tenemos este predio pero funcionamos aparte, representando a Rada Tilly”, señaló Agustina. Además, se sumó la necesidad de que la villa balnearia tenga una escuela de equitación, “donde muchos chicos y familias no tienen caballos y un lugar donde puedan disfrutar con ellos”.
En ese sentido, indicó: “tenemos las puertas abiertas no sólo al que quiere montar, saltar y concursar, sino también al que solamente quiere estar con el caballo. A mí siempre me gustaron los caballos y faltaba un lugar para disfrutar de ellos”.
Para afianzar el emprendimiento, los padres de sus alumnos le dieron “una mano muy grande”, lo mismo que el municipio. “El centro ecuestre tiene las puertas abiertas para todo aquel que tenga pasión por los caballos, o simplemente quiera venir a disfrutar de ellos”, invitó su directora.
DISFRUTAR DEL CABALLO
Para la joven, la equitación o la cabalgata se inicia con el cuidado del animal para poder disfrutarlo. Ella enseña a montar y atar al caballo, “siempre con cariño y respeto. Eso es la equitación y después disfrutar con él desde abajo, llevarlo a caminar, o desde arriba saliendo de cabalgata”.
Actualmente la escuela cuenta con unos 17 caballos, entre particulares y del propio centro ecuestre. Concurren 30 alumnos, desde chicos de 3 años hasta adultos de 60. “Todos hacen equitación y hay adultos que hacen saltos”, puntualizó. “Otros hacen cabalgatas a campo abierto y aprenden a disfrutar del caballo”, subrayó.
En cuanto a los chicos que entrenan para los torneos, tienen por delante un calendario hípico con nueve viajes a la zona del valle durante el año. “La verdad es increíble, avanzó muy bien el proyecto”, destacó Agustina.
A los cuatro años se subió por primera vez a un caballo y de ahí nació su amor por ellos. Ninguno de sus familiares tenía relación con la equitación, pero sí un gran cariño por los animales en general.
Desde que su madre la llevó a conocer uno, aprendió el trato del caballo, “desde cepillarlo que es lo que yo enseño hoy a mis alumnos; no el caballo como un deporte o un producto sino como un animal; alimentarlo, cuidarlo… es la gracia de lo que es la equitación”, definió.
Agustina se inició en los concursos de esa actividad a los 10 años. Ha recorrido distintas ciudades del país. Participó en torneos en Mendoza, Buenos Aires, Olavarría y Bahía Blanca, entre otros lugares. Mientras, en Chubut suele participar con sus alumnos en competencias que se realizan en Gaiman, Puerto Madryn y Trelew.
Hace tres años que ella enseña clases de equitación y cabalgata a niños, adolescentes y adultos. Ese entusiasmo y pasión por los caballos la llevó junto a su familia a abrir hace apenas un año y medio el centro ecuestre en el Hipódromo de Rada Tilly.
“Gracias al hipódromo tenemos este predio pero funcionamos aparte, representando a Rada Tilly”, señaló Agustina. Además, se sumó la necesidad de que la villa balnearia tenga una escuela de equitación, “donde muchos chicos y familias no tienen caballos y un lugar donde puedan disfrutar con ellos”.
En ese sentido, indicó: “tenemos las puertas abiertas no sólo al que quiere montar, saltar y concursar, sino también al que solamente quiere estar con el caballo. A mí siempre me gustaron los caballos y faltaba un lugar para disfrutar de ellos”.
Para afianzar el emprendimiento, los padres de sus alumnos le dieron “una mano muy grande”, lo mismo que el municipio. “El centro ecuestre tiene las puertas abiertas para todo aquel que tenga pasión por los caballos, o simplemente quiera venir a disfrutar de ellos”, invitó su directora.
DISFRUTAR DEL CABALLO
Para la joven, la equitación o la cabalgata se inicia con el cuidado del animal para poder disfrutarlo. Ella enseña a montar y atar al caballo, “siempre con cariño y respeto. Eso es la equitación y después disfrutar con él desde abajo, llevarlo a caminar, o desde arriba saliendo de cabalgata”.
Actualmente la escuela cuenta con unos 17 caballos, entre particulares y del propio centro ecuestre. Concurren 30 alumnos, desde chicos de 3 años hasta adultos de 60. “Todos hacen equitación y hay adultos que hacen saltos”, puntualizó. “Otros hacen cabalgatas a campo abierto y aprenden a disfrutar del caballo”, subrayó.
En cuanto a los chicos que entrenan para los torneos, tienen por delante un calendario hípico con nueve viajes a la zona del valle durante el año. “La verdad es increíble, avanzó muy bien el proyecto”, destacó Agustina.
