Cerró la única fábrica de aisladores eléctricos del país

La histórica planta FAPA, ubicada en Monte Grande, dejó de operar tras liquidar sus activos. Ante la falta de producción local, se suspendieron por seis meses los aranceles antidumping para garantizar el abastecimiento y evitar riesgos en la red eléctrica.

El cierre definitivo de la Fábrica Argentina de Porcelanas Armanino (FAPA) encendió señales de alerta en el sector eléctrico. La empresa, con planta en Monte Grande (Esteban Echeverría), era desde 1938 un actor central en la provisión de aisladores eléctricos y cubría la totalidad de la producción nacional de este insumo.

La decisión empresarial incluyó la liquidación total de sus instalaciones y el remate de la maquinaria, lo que deja sin margen de reversión la interrupción de la actividad. Con este escenario, el país pierde su capacidad instalada para retomar la producción en el corto plazo.

Frente a este panorama, el Gobierno nacional resolvió suspender por seis meses los aranceles antidumping que regían sobre la importación de aisladores, vigentes desde 2015. La medida busca facilitar el ingreso de estos productos desde el exterior y evitar posibles fallas en el sistema eléctrico.

Según trascendió, el propio sector había solicitado al Ministerio de Economía el levantamiento de las restricciones para garantizar el abastecimiento. Los aisladores son considerados insumos clave para prevenir fugas de electricidad y asegurar el funcionamiento seguro de la red.

En ese sentido, la resolución firmada por el ministro de Economía, Luis Caputo, advierte: “La permanencia de la medida no solo carecería de objeto ante la inexistencia de producción nacional, sino que podría transformarse en un obstáculo para la estabilidad del servicio público eléctrico, afectando en forma notoria e injustificada el funcionamiento de una infraestructura crítica como lo es la red eléctrica”.

El impacto también alcanza al plano laboral. Los trabajadores de la planta quedaron sin empleo en un contexto económico adverso y se suman a los casos de despidos vinculados al cierre o reducción de industrias en los últimos dos años.

De acuerdo con la Cámara de la Industria Electrónica, Electromecánica y Luminotécnica (Cadieel), FAPA abastecía cerca del 70% del consumo aparente del mercado. Con su salida, la demanda local pasa a depender completamente de proveedores extranjeros, principalmente de China, Brasil y Colombia.