Charlie Hebdo frente al debate sobre la sátira en la sociedad occidental

Desde el papa Francisco hasta el escritor indio Salman Rushdie se manifestaron sobre el papel de la libertad de expresión que ha empezado a preocupar a Occidente luego del ataque, ocurrido el 7 de enero, al que siguieron otros sucesos violentos en la capital francesa que dejaron un total de 17 muertos.

Cuanto más se analiza la masacre de Charlie Hebdo, motivada por unas caricaturas de Mahoma, más crece la polémica en Francia sobre el derecho a satirizar la religión y la política, mientras se endurece el control sobre los contenidos de internet.

Esto último quedó materializado en la última semana después de que una docena de países de la Unión Europea -entre ellos Francia, Alemania y el Reino Unido- firmaran en París una declaración que pide a los proveedores de internet que identifiquen los contenidos online que inciten al odio y al terror.

“Algunos políticos están proponiendo un tipo de censura y vigilancia en internet que haría poco para proteger a sus ciudadanos, pero en cambio infringiría un daño a las libertades civiles”, opinó en un artículo editorial el diario The New York Times.

Desde el papa Francisco hasta el escritor indio Salman Rushdie se manifestaron sobre el papel de la libertad de expresión que ha empezado a preocupar a Occidente luego del ataque, ocurrido el 7 de enero, al que siguieron otros sucesos violentos en la capital francesa que dejaron un total de 17 muertos.

“Matar en nombre de Dios es una aberración. Pero tampoco se puede provocar ni insultar la fe de los demás. No se puede. Estas personas provocan y después algo sucede. En la libertad de expresión hay límites”, dijo el Papa durante una conferencia de prensa en el vuelo que lo llevaba de Sri Lanka a Filipinas.

No es la primera vez que Francisco se refiere a este tema, ya que cuando era arzobispo de Buenos Aires polemizó con el fallecido artista plástico León Ferrari, quien solía criticar a la Iglesia católica.

Una de las obras más famosas de Ferrari es su escultura sobre “La Civilización Occidental y cristiana”, que muestra a Cristo crucificado sobre un avión de combate estadounidense.

LIBERTAD DE EXPRESION

Más allá de reivindicar el atentado contra Charlie Hebdo, el grupo Al Qaeda de la Península Arabiga (AQPA) volvió a insistir sobre el control en Occidente de la libertad de expresión en los casos referidos al profeta Mahoma.

El comunicado cita palabras del abatido jefe de Al Qaeda, Osama Ben Laden, quien en una oportunidad manifestó: “si no hay un control sobre la libertad de expresión, entonces dejad que vuestros corazones se abran a la libertad de nuestras acciones”.

Francia es un Estado laico. En medio de esta polémica, que recién empieza en Occidente, la revista Charlie Hebdo (que editaba 60.000 ejemplares semanales y estaba al borde de la quiebra) pasó de uno a siete millones su tirada.

Los primeros 700.000 ejemplares se agotaron en apenas unas horas.

Después del ataque contra la revista francesa, el diario berlinés B.Z cubrió toda su portada con caricaturas de Charlie Hebdo, pero The New York Times decidió solo publicar la descripción de las viñetas y la cadena británica BBC no editó caricaturas de Mahoma.

“¿Qué civilización seríamos si no nos pudiésemos burlar, mofar, reír de los que vuelan trenes y aviones y asesinan en masa a inocentes?”, se preguntó Philippe Val en 2007, con motivo de un juicio que sufrió Charlie Hebdo por reproducir unos dibujos y caricaturas de Mahoma del diario danés Jyl-land-Posten.

Incluso en aquella oportunidad The New York Times criticó la publicación de esas caricaturas y dijo que alentaba un “conflicto entre civilizaciones”.

El escritor Rushdie, autor de “Los Versos satánicos”, quien enfrentó un edicto iraní (fatwa) que lo llevó a esconderse desde 1988 tras ser amenazado de muerte, dijo al diario The Guardian que “la libertad de expresión solo puede ser absoluta”.

“Tanto John F. Kennedy como Nelson Mandela usaron tres palabras para decir que ‘la libertad es indivisible’. Usted no puede cortar eso sin cesar la libertad. A usted puede no gustarle Charlie Hedbo... pero el hecho de que a usted no le guste no tiene que ver con su derecho a hablar”, señaló.

Como era de esperar, el presidente Françoise Hollande prometió incrementar la ayuda de Francia para combatir al terrorismo islámico, especialmente en Africa y en Medio Oriente, donde operan -además de Al Qaeda- las milicias del Estado Islámico (EI).

La polémica sobre la libertad de expresión no es exclusiva de los franceses, ya que afecta también a los musulmanes. El líder de la milicia pro iraní Hezbollah, Hasan Nasralah, dijo que “los yihadistas takfiris (radicales sunnitas) son más ofensivos hacia Mahoma que las caricaturas” de Charlie Hebdo.

Lo cierto es que mueren más musulmanes que occidentales en esta guerra que libra Estados Unidos y sus aliados contra los grupos fundamentalistas islámicos.

Lamentablemente, la realidad muestra que otro hechos no tienen la misma repercusión que el crimen de los caricaturistas franceses, como el ataque atribuido a la milicia Talibán en una escuela de Peshawar, al noroeste de Pakistán, el 16 de diciembre pasado, que causó la muerte de 148 personas, entre ellos 132 niños.

En Pakistán, precisamente, tres personas resultaron heridas el viernes durante una marcha islamista ante el consulado de Francia en Karachi, para protestar por las caricaturas de Mahoma.

El miedo a que se repita otra masacre como la de Charlie Hebdo comienza a sentirse en varios países europeos, donde muchos gobiernos reforzaron las medidas de seguridad en prevención de posibles atentados yihadistas.

Mientras tanto, Francia sigue llorando a sus caricaturistas.

“Creo que es la primera vez que se ha asesinado a alguien que trabaja con el plumín”, dijo Quino, creador de la célebre historieta Mafalda, al recibir la Orden al mérito artístico y cultural de Chile.

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