Charly Amado, el showman de la noche comodorense

Un piano y una hermana mayor que comenzó a tocarlo; irse a estudiar Fonoaudiología y Composición Musical a Córdoba; cantar en las guardias de la "colimba"; ser parte de una banda de heavy metal; presentaciones en Buenos Aires; el retorno a la capital petrolera y un pub que abre todas las noches. Eventos privados y "Charly", el artista local que no solo interpreta canciones, sino que "aggiorna" el espectáculo.

por Angel Romero

a.romero@elpatagonico.net

En casa de “Charly” el punchi está al palo. El sonido viene desde la cocina, pero si bien le da aire de boliche a su hogar, tampoco está en un nivel que no permite la charla con el showman de la noche comodorense. Parece todo digitado por un profesional, para que la música esté en su punto justo y le dé otro marco al encuentro.

De eso se trata. Carlos Amado (bautizado por los comodorenses “Charly”) no solo canta temas musicales de moda, él es el show en persona. Con pocos elementos (un micrófono, una PC y alguna pista musical) te cambia la noche, el evento o el acontecimiento de ocasión. Por ello es una presencia fija cada noche (menos los lunes) a las 4 en Cabaña Pub, además de ser convocado para eventos privados.

“Es la energía que viene conmigo de chiquito. Ya entonces era así y mi mamá no sabía qué hacer. Por eso me mandaba a natación, patín, a hacer de todo porque yo estaba siempre pum para arriba. Algunos que no me conocen pueden pensar que es porque me meto drogas en el cuerpo. Y nada más alejado de eso. Conozco la noche y todas sus mañas y me sé ubicar. Además, hoy los vicios no están asociados solo a la noche. Yo, por suerte, tuve una buena educación en casa. Mi droga es cantar”, recalca Charly.

IMPROVISACION CERO

Cada vez que se presenta, Charly testea el sonido ambiente. Lo único que pide al sonidista es ecualizar su voz. Se adapta al lugar, no tiene excusas y nunca le surgió “pánico escénico”, o excusas, o pretensiones de “estrella”. De niño cantaba en soledad; empezó con los temas de Raffaella Carra. Con el conflicto de Malvinas y el boom del rock nacional, interpretaba Alejandro Lerner y a otros referentes. Pero el comienzo de todo fue el piano que aún conserva en el living de su casa.

“Mi hermana mayor (NdR: él es el menor de cinco) empezó a estudiar para tocar el piano. Yo con diez años, y sin profesor, aprendí mirando. Entonces combinaba el piano y cantar. Lo hacía porque me gustaba. Hasta que mi mamá me cerró el piano con llave y me dijo ‘si usted quiere tocar piano, tiene que ir al conservatorio’. Así empecé, hice dos años (4 en total) en uno y me recibí antes de los 18”, recuerda.

Con el fin del secundario en el Perito Moreno, a Carlos le tocó cumplir con el Servicio Militar Obligatorio, dónde solo estuvo cinco meses porque por buen comportamiento le dieron la baja enseguida.

“Ya para ese entonces yo cantaba cuando quería o me lo pedían. Ya sea con el piano o ‘rasgando’ una guitarra. Cantaba rock nacional que estaba muy latente en el 82. Entonces en las guardias me decían que cantara para pasar la noche más amena. Y así fue. Luego me fui a Córdoba a estudiar Fonoaudiología y Perfeccionamiento Musical en piano”, comenta.

LA PESADA DEL

ROCK Y AMERICA TV

Con 20 años Amado llegó a Córdoba. La movida estudiantil se daba cita cada noche en un circuito de pub que aún existe. Fue en uno de ellos en los que comenzó su carrera artística.

“Había un pub parecido al que está acá en la esquina de 9 de Julio y San Martín, donde invitaban a cantar al que se animara. Y así empecé yo. De una, sin miedos ni nada, yo ya nací así, con una energía que hace que no me amilane en ningún lugar”, expresa.

Charly comenzó a ser tendencia en Córdoba. Tenía el pelo largo y para ese entonces la banda de heavy metal “Praxis” se había quedado sin cantante.

“Me fui a ofrecer, me probaron y quedé. Y a los chicos de la banda les sorprendía que no me pusiera nervioso ni nada por el estilo (ellos estaban con el culo en la mano). ‘Vos ya tenés experiencia en esto’, me decían. ¿Experiencia de qué? Yo soy así”.

De 20 personas en un pub, al estadio central para tocar para más de 1.000 personas. Charly sacaba lo más fuerte de su voz para que las melenas revolearan en torno a la música.

“Como todos iban a profesoras de canto y yo me conocía, pero quería seguir perfeccionándome, también lo hice. Y me puse a cantar ‘Cry Baby’, de Janis Joplin’ (NdR: de la nada saca el mismo tono desgarrador de quien es considerada un mito del rock) y la profesora quedó boquiabierta y me dijo ‘excelente lo que haces, pero en un par de años te quedas sin garganta”

Nada más alejado de la realidad. Primero con “Praxis”, luego con “Marilyn” se fueron de gira por el país, recalando en Buenos Aires, donde tuvieron como productor al mismo representante de “Volcán” que se presentaban en los ciclos musicales de los sábados por la tarde en América TV.

“Volcán era un estilo más melódico. Y nosotros como los ‘Bon Jovi argentos’, nos llamábamos ‘Reina Asesina’. Pero la cumbia era la que mandaba y el productor nos pidió virar hacía ese lugar. Y yo dije que no porque en ese entonces no me gustaba cantar cumbia. Siempre canté lo que quise y lo que pedía el público porque en definitiva uno se brinda al espectáculo y se debe a quienes lo siguen”, recalca.

Se quedó en Buenos Aires, dando clases de canto y enseñando. Pero su padre ya estaba en sus últimos años de vida y Charly decidió volver a la Patagonia para estar a su lado.

LA NOCHE COMODORENSE

1997, el empresario Daniel Lee tenía Cabaña Pub y era (aún lo es) uno de los pocos lugares de esparcimiento nocturno que abre todas las noches.

Charly fue allí y le preguntó a una moza “¿quién canta acá?”. “Nadie”. La respuesta siguió a la presentación del encargado del lugar y dueño del pub. Y ya la Cabaña no sería lo mismo.

“Con Daniel (Lee) tenemos un contrato de palabra. Y con eso nos alcanza. El me dio la posibilidad laboral y yo nunca le fallé o me fui a otros pubs que solo duraron un par de años. Siempre canté en Cabaña o Ele Multiespacio. Y siempre con la misma garra. De vez en cuando lo hago en Hallowen porque me une una amistad con su dueña. Pero cada vez que salgo al escenario, lo hago para que sea un momento único. Y que la gente disfrute y se sorprenda, ya sea desde mi indumentaria hasta el repertorio de canciones que puedo interpretar esa noche. Los aplausos y el reconocimiento son mi mayor gratificación”, concluye.

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