Rodeado por su familia y los referentes de la CTA local, Fabián Pereyra, Daniel Murphy y José Luis Ronconi, el trabajador señaló que el conflicto comenzó tras un incidente que el pasado 30 de agosto tuvo mientras manejaba la unidad que estaba a su cargo.
Ese día, en la Rivadavia, una persona quiso parar el colectivo donde no había parada. Como en la unidad iba el inspector, que me dijo que no pare, seguí pero resulta que como me agarró el semáforo, este muchacho llegó a la parada y ahí se subió y comenzó a amenazarme, relató el chofer.
El problema se agravó porque cuando llegamos a ‘El Pollo Dorado’ esta persona me dice que no me va a pegar, con sus amigos de las 1008, sino que me va a dar un tiro en la cabeza. Ahí no aguante más, paré la unidad y justo pasa un móvil policial que se llevó detenida a esta persona”.
Esta situación, que fue denunciada a la policía, le generó a Esprigitto un problema psicológico que primero mereció una licencia de una semana y luego otra por 30 días. La empresa no aceptó esto, pese a que está todo documentado por policía y médicos, y ahora me despide, luego de armarme una causa para echarme, según ellos, por justa causa.
