Ciudad y media
Durante la entrevista, mientras seguía cortando, Juan Carlos se emocionó en varios momentos. Cada mención a su familia, hijos y nietos, no le hicieron temblar el pulso ni equivocar el camino de las tijeras, pero sí le tomaron la garganta.
Con esto demuestra lo que siente desde su peluquería. A "Peluquín" se le piantó literalmente un lagrimón, como dice el tango, cuando se le preguntó a cuánta gente cree que le cortó el pelo en estos 48 años.
Todo arrancó con una sonrisa. "No te lo puedo decir porque sino la DGI me mete preso" y terminó con los ojos lagrimosos cuando, ya en serio, afirmó: "le corté y sigo cortando a cuatro generaciones de comodorenses".
"No puedo explicar lo que siento ante esta confianza de la gente, cada vez que hablo del tema, me dan ganas de llorar de la emoción", sostiene, justo cuando las lágrimas pujan por salir de sus ojos.
Juan Carlos cuenta otra anécdota que viene al caso. Con sus hijos fue a ver uno de los partidos en los que Gimnasia, en los 90, con jugadores como Gregory Slider y Jimmy Thomas, estaba a punto de ascender a la Liga Nacional de Básquet.
"Recién habíamos comprado la casa donde vivíamos y los chicos, tal vez no entendían del sacrificio que uno hizo para llegar a ello. Entonces, como el Socios estaba repleto, no entraba ni un alfiler, les digo: 'ven, hizo falta que papá le corte el pelo a tres canchas llenas de gente, como esta, para poder comprar la casa'".
La estadística nunca le va a ganar a esa mención, pero a cuentas rápidas se podría decir que, como Juan Carlos todos los meses le corta el pelo a alrededor de 900 personas, unas 10.800 al año, en 48 años, sus tijeras mejoraron la presencia de 518.400 personas, ciudad y media de la cada vez más populosa Comodoro Rivadavia.