Comenzó el juicio por el homicidio de Araya

Marcelo Ariel Araya (17) fue asesinado en la madrugada del 4 de abril del año pasado y luego amordazado para ser colocado en el baúl del auto con el que fue trasladado al sitio donde lo dejaron abandonado. Por ese crimen juzgan ahora a un joven y a su padre, quienes están acusados de ser los autores materiales de los golpes que derivaron en la muerte.

Oscar Armando Barrientos y Matías Armando Barrientos, padre e hijo, respectivamente, acusados por homicidio simple, participaron ayer de la primera audiencia de debate que se llevó a cabo en la Cámara del Crimen por el asesinato de Marcelo Ariel Araya, hecho que ocurrió en abril de 2006.
A las 9 de la mañana del cuarto día 4 de ese mes, Araya fue encontrado muerto en un basural clandestino situado a un costado del camino que conduce a Bella Vista Sur.
El joven tenía un pañuelo sirio en la boca y su rostro cubierto de sangre. Estaba sin calzado, vestido con una campera de jeans y un pantalón negro.
La novedad fue transmitida de inmediato a la policía de la Seccional Tercera, cuyos efectivos confirmaron el hallazgo y le dieron intervención a los peritos de criminalística y al juez Emilio Porras Hernández, quien ordenó la autopsia.
La víctima tenía cabellos en sus manos, lo que hizo presumir que había participado de una pelea o bien habría resistido al brutal ataque que culminó en su muerte.
Al poco tiempo se descubrió que se trataba del hijo de un integrante de la fuerza policial, el suboficial Araya, y en el transcurso del día los investigadores obtuvieron valiosos datos para la causa, los que fueron aportados por testigos de identidad reservada.
Con esa información se solicitó un allanamiento en una vivienda del barrio San Cayetano, lugar donde residían Oscar Armando Barrientos y Matías Armando Barrientos.
Allí se buscaron evidencias y se lograron levantar pruebas con mérito suficiente para justificar la detención de ambos.
En la madrugada del 4 de abril Araya habría concurrido a la casa de los Barrientos y no se sabe cuál fue el motivo pero se originó una discusión que se tornó violenta en la que padre e hijo habrían golpeado con saña a la víctima hasta terminar con su vida.
Más tarde el cuerpo fue introducido por la fuerza en el baúl de un auto y en ese accionar le provocaron un corte en la ingle. Al parecer los victimarios creían que seguía con vida, porque le ataron la boca con un pañuelo sirio que estaba empapado en sangre.
Después de cargar el cuerpo en el vehículo salieron del barrio San Cayetano y en su recorrido llegó hasta la zona de Bella Vista Sur. A los costados del camino que lleva hacia ese lugar existen basurales clandestinos y en uno de esos sitios se abandonó al joven que ya estaba muerto.

TESTIMONIOS EN EL JUICIO
En la jornada de ayer ofreció su testimonio el médico forense Calixto González quien examinó los restos por orden del juez Porras Hernández.
En su informe señaló que Araya murió producto de los golpes recibidos en el cráneo con un elemento contundente que puede ser un pedazo de hierro, algo que le causó un hematoma cerebral.
Además tenía varios hematomas cortantes en el rostro y severamente dañado su pabellón auricular. También contaba con un corte en la ingle producto del brutal método para ingresarlo a la fuerza en el baúl del auto.

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