Comenzó el juicio a la banda que cocinaba y distribuía cocaína en Comodoro y Madryn

Ayer comenzó en el Tribunal Oral Federal de Comodoro Rivadavia el juicio oral y público a la banda narco que según la investigación del Juzgado Federal de Primera Instancia y la Brigada de Drogas Peligrosas del Chubut, cocinaba cocaína en un domicilio del partido de Lomas de Zamora y luego la distribuía en Comodoro Rivadavia y Puerto Madryn. Hay nueve imputados y procesados bajo distintos roles de fabricación, transporte, distribución y comercialización de estupefacientes.

-“Che no hay nada de tizona”

- “No, no. Vino el boliviano esta mañana… pero no llegué a pagarle toda la moneda, ¿viste? Así que no me dejó nada el bolita, ¿viste? En un par de días le pago lo que debo y me deja, ¿viste?”.

Ayer comenzó en el Tribunal Oral Federal (TOF) de Comodoro Rivadavia el juicio a una banda narco que cocinaba cocaína en Buenos Aires y después la comercializaba en Comodoro Rivadavia y Puerto Madryn. La causa se inició a partir de una minuciosa investigación de la División Drogas Peligrosas de Chubut, a cargo de los comisarios Julián Vilches y Andrés Avila.

En el debate que comenzó ayer en TOF, con los imputados y testigos policiales que trabajaron en la investigación, se busca probar que Silvio Espinoza Espinoza, Rosario Relos Mamaní, Franco Nicolás Espíndola, Hugo Fernando Espíndola, Néstor Rubén Espíndola Icardi, Luis Alberto Servanty, alias “Calculín”, Roberto Javier Fabero, Walter Marcos Paz y Raúl Alberto Aldauc, entre el mes de agosto de 2015 y agosto del 2016 -cumpliendo distintos roles- fabricaron, transportaron, distribuyeron y comerciaron estupefacientes.

Los hechos sobre los que versa el debate son los del 8 de agosto del año 2016, cuando se detectó que Espinoza Espinoza y Relos Mamaní, en su vivienda de calle Argentina entre Romero y San Juan, Ingeniero Budge, provincia de Buenos Aires, poseían una cocina para fabricar estupefacientes. Allí se secuestró cocaína en polvo y en forma de tizas, precursores químicos, prensas, cilindros y elementos para empaquetar dichas tizas.

Por otra parte, entre el mes de agosto de 2015 y agosto del 2016, Espinoza Espinoza, a veces en compañía de Relos Mamaní y en ocasiones por otras personas, comercializaba tizas de cocaína en combinación con sus punteros, siendo estos en la ciudad de Comodoro Rivadavia los hermanos Franco Nicolás, Hugo Fernando y Néstor Rubén Espíndola Icardi; junto con Luis Alberto Servanty, quien a su vez tenía como puntero a Roberto Javier Fabero.

En Madryn, en tanto, los distribuidores eran Walter Marcos Paz y Raúl Alberto Aldauc, quienes vendían al menudeo en sus propios domicilios, realizando pasamanos y a modo de “delivery”.

CONCLUSIONES

Según la acusación, para el comercio de las sustancias prohibidas los imputados utilizaron telefonía celular, según surge de las respectivas intervenciones y pericias telefónicas, se comunicaban entre sí y con terceros solicitando y ofreciendo sustancias estupefacientes y combinando lugares y fechas de encuentro para la distribución, el comercio y el pago de las mismas, puesto que Espinoza Espinoza, en compañía de Relos Mamaní y de otras personas, luego de haberla distribuido a sus punteros volvían a visitarlos para cobrar y entregarles nuevamente paquetes de tizas de cocaína para la venta, “por lo cual asumimos que los nombrados actuaban en forma organizada y que las sustancias secuestradas estaban a disposición de todos los imputados; así como también que el dinero secuestrado es producto del comercio de estupefacientes al que se dedicaban”.

En el operativo del 8 de agosto de 2016 se secuestraron 30 kilos de cocaína, parte en forma de tizas y otra en polvo, además de 28 gramos de marihuana, así como también precursores químicos, prensas y cilindros para comprimir las tizas, papel, papel film y cinta de embalar, balanzas, teléfonos celulares, papeles con anotaciones, documentación, armas, 106 mil pesos, 412 dólares y 310 pesos bolivianos.

En el domicilio de Luis Alberto “Calculín” Servanty, de Pasaje Urquiza al 900 de Comodoro, se halló una bolsa de tela negra conteniendo tres paquetes de diferentes tamaños recubiertos de papel film, papel de revista y cinta aisladora color negra, que contenían 201 tizas de cocaína, que en total pesaron 2 kilos 200 gramos.

En tanto, a Franco Nicolás Espíndola, en su casa de avenida Rivadavia al 2.600 del barrio La Floresta, domicilio a donde se encontraba situada una tienda, se le halló un bolso marca Wilson conteniendo dos envoltorios de papel y cinta adhesiva transparente, uno de los cuales estaba abierto, y que en total contenía 141 tizas de cocaína.

En el domicilio en el partido de Lomas de Zamora, de los proveedores Espinoza Espinoza y Relos Mamaní se encontraron una caja plástica que contenía 19 celulares de diversas marcas y 12 tarjetas SIM, barbijos y siete balanzas de distintos tipos, además de precursores químicos, cilindros utilizados para comprimir las tizas armadas, 100 tizas de cocaína y 1 envoltorio de forma de ladrillo conteniendo 100 tizas más de cocaína, las que en total pesaron 2 kilos, una bolsa con 542 gramos de hojas de coca; seis bolsas con sustancia blanca con resultado positivo para cocaína que pesaron 5 kilos 400 gramos, además de una prensa hidráulica rudimentaria.

En la casa de esta pareja, pero en Puerto Madryn, se encontraron cinco fajos de 10 mil pesos cada uno, y un bolso con 17 kilos de clorhidrato de cocaína en forma de tizas distribuidas en 18 envoltorios de papel recubierto con cinta adhesiva.

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