Luego de que un grupo de habitantes del barrio Pueyrredon denunciara daño ambiental por el olor nauseabundo que genera la corriente de aguas servidas, producto de los trabajos de reparación que en forma más que lenta realiza el municipio sobre el canal de la avenida Roca (ver nota aparte), ayer comerciantes de la zona reclamaron que se abra el tránsito en esa avenida comercial, ya que su clausura impactó negativamente en las ventas.
Según denunciaron a El Patagónico comerciantes del sector, el lunes, luego de un accidente de tránsito que se produjo en la zona por un desvío realizado en el área, la Municipalidad interrumpió el paso de vehículos entre las calles La Gaceta de Buenos Aires y La Razón.
La disminución en las ventas se hizo sentir automáticamente, tal como le sucedió a Martín Faisca, dueño de una pescadería que abrió hace cinco meses. “Bajaron las ventas un 80% por lo menos. Encima vas a hablar y nadie se hace cargo. Hablé con gente de la Municipalidad, de Inspección; supuestamente iban a venir pero no apareció nadie. Además acá no están trabajando, cortaron después del accidente cuando una camioneta volcó, pero están laburando allá abajo”, contó el comerciante que todos los meses debe costear el alquiler del inmueble y que además vende un producto con tiempo de caducidad.
Martín Perea, propietario de una veterinaria del sector, coincidió con el reclamo de su vecino y explicó que el pedido es uno solo. “Queremos que aunque sea pase una sola mano de autos porque si no nos afecta a todos los comercios. Nos gustaría que responda la municipalidad porque llamas y no te atienden ni en Obras Públicas con (Abel) Boyero; ni con (Rubén) Palomeque (secretario de Servicios a la Comunidad), que me dijeron que no tienen nada que ver. Pero se van pasando la pelota de uno a otro y nosotros solo queremos trabajar tranquilos”, señaló.
Lo cierto es que más allá de la situación que atraviesan los comerciantes que trabajan sobre esa calzada, que conecta las avenidas Callao e Hipólito Yrigoyen, la interrupción del tránsito también afecta a otros minoristas del sector.
Ese es el caso de Mauro Tudesco, propietario de “Abuelo Café Express”, un comercio que funciona sobre la calzada opuesta, donde el tránsito está interrumpido hace casi un mes, desde que el municipio empezó con los trabajos.
“Ya no pasa nada; con esto está totalmente parado a lo que era antes. Bajaron las ventas y hasta la gente que camina. Es más… el olor que tenés acá es horrible”, señaló el joven.
Y agregó: “tengo vecinos que quieren venir a comprar, pero no pueden cruzar porque para hacerlo tienen que dar toda la vuelta cinco cuadras más allá porque está todo lleno de agua y no hay puente. Como que nos dejaron parado en la nada; ni siquiera los proveedores pueden entrar”, señaló, asegurando que ha llegado a vender 10 pesos en un día y que las ventas disminuyeron hasta un 70%.
DEMORA E INCERTIDUMBRE
La situación que viven los habitantes y los comerciantes del sector de la Roca molesta también porque los trabajos comenzaron hace un mes y el temporal de lluvia que destrozó el canal se produjo a fines de marzo.
“Ahora dicen que se van a demorar cuatro meses, pero es una forma de decir porque cuando dicen cuatro meses es un año y la gente no puede cruzar porque el agua corre de lado a lado”, se quejó María Esther Zúñiga, empleada de una agencia de quiniela que admitió que por estos días solo llegan los habituales clientes.
Frente a este panorama, también se suma la baja de ventas que impacta a toda la ciudad. Por esa razón Fernando, un comerciante que prefirió no dar el nombre de su local, optó por dejar de comprar mercadería.
“Es la única que queda. ¿Qué vas a hacer? Obvio que esto jode; si son siete trabajando en el pluvial y se la pasan ‘pelotudeando’. Pero si decís algo te mandan a Bromatología, o cualquier cosa. Estamos podridos… ¡Pobre el que alquila y el que tiene empleados!”, dijo ofuscado.
Mañana se cumplirá un mes del inicio de los trabajos en el sector y según confirmaron desde la empresa (ver nota aparte) las tareas se extenderán por otros cuatro meses, habilitando el tránsito en forma paulatina.
Por lo pronto, los comerciantes de la calzada que transita en dirección a la avenida Hipólito Yrigoyen optaron por abrir el paso de vehículos una vez que termina la jornada de trabajo de los operarios. Sin embargo, la incertidumbre general es saber cuándo realmente volverá la rutina que les permita recuperar su caudal de ventas.
