Cómo el Zika daña al feto en desarrollo

El virus prospera en las mujeres embarazadas porque suprime sus sistemas inmunitarios, que ya están debilitados, y pisotea las defensas naturales de sus cuerpos, lo que le permite atacar directamente al feto, informa un nuevo estudio.
El sistema inmunitario de una mujer se suprime a sí mismo de forma natural durante el embarazo para evitar que el cuerpo reconozca al feto como un cuerpo foráneo y lo ataque, explicó el investigador principal, Jae Jung, catedrático del departamento de microbiología e inmunología moleculares en la Facultad de Escuela Keck de la Universidad del Sur de California.
El Zika sabotea este proceso, apagando la mayor parte de la defensa inmunitaria de una mujer embarazada para que el virus pueda propagarse sin impedimentos, dijo Jung.
"El virus en realidad engaña al sistema inmunitario de la anfitriona", señaló Jung. "Incauta a la estrategia inmunitaria de una mujer embarazada para proteger al feto, y utiliza esa estrategia en su propio beneficio".
Esto ayuda a explicar por qué el Zika no causa síntomas en lo absoluto en cuatro de cada cinco personas infectadas, pero puede provocar unos defectos congénitos neurológicos horribles, como la microcefalia, cuando las mujeres embarazadas se infectan, apuntó Jung.
Los bebés nacidos con microcefalia tienen un cerebro y un cráneo poco desarrollados. Casi 3,000 casos de microcefalia se han asociado con madres infectadas con el Zika, dijeron los investigadores en la información de respaldo.
En su estudio, Jung y sus colaboradores evaluaron las cepas tanto africana como asiática del Zika en muestras de sangre de hombres y mujeres en buen estado de salud, además de muestras tomadas a mujeres embarazadas.
El Zika se descubrió por primera vez en África en 1947, y esa cepa no se ha asociado con defectos congénitos neurológicos, dijo Jung.
Pero el virus luego se desplazó a Asia, donde mutó y se hizo peligroso para las mujeres embarazadas y sus bebés no nacidos, apuntó Jung.
En el laboratorio, el equipo de investigación descubrió que la cepa asiática del Zika se dirige a los monocitos, que son glóbulos blancos que organizan la defensa inmunitaria del cuerpo al destruir a los virus y a las bacterias.
La gente promedio detiene el ataque, pero las mujeres embarazadas sucumben porque el Zika explota el proceso existente mediante el cual el cuerpo protege al feto de un ataque inmunitario.
En las mujeres embarazadas, en esencia un número determinado de monocitos cambian de rol y se vuelven inmunosupresores, animando al sistema inmunitario a reducir su potencia, dijo Jung.
El Zika aprovecha ese proceso natural y lo aumenta.
"Más o menos un 5 por ciento de los monocitos de una mujer embarazada tienen una actividad inmunosupresora", señaló Jung. "El virus del Zika africano aumenta el 5 por ciento a más o menos un 10 por ciento. En comparación, el virus del Zika asiático convierte al 70 por ciento de los monocitos en inmunosupresores".
Ese efecto ocurre sobre todo en el primer y en el segundo trimestre, encontraron los investigadores. Durante el tercer trimestre, la sangre de las mujeres infectadas embarazadas era más o menos igual que la de las mujeres no embarazadas.
"El virus entra, se replica, crece y cruza la placenta para llegar al feto y provocar enfermedad".
"Es posible que la dosis recomendada de la vacuna, aunque sea efectiva en las mujeres que no están embarazadas, no tenga la suficiente potencia para las mujeres embarazadas, porque sus cuerpos son más tolerantes a los virus", indicó Jung en un estudio que aparece en la revista Nature Microbiology.

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