El lanzamiento de “Comodoro llora sangre” no fue un gesto artístico aislado ni una búsqueda estética. Para Angelián, se trató de una necesidad urgente: decir lo que muchos sienten. El tema, acompañado por un videoclip realizado junto al equipo de BRAC (Emmanuel Tapia videoclip, Tomin Wolf mezcla y master), nació desde el dolor, el miedo y la indignación frente a una realidad que —según el propio artista— ya no puede seguir siendo naturalizada.
“El tono de denuncia no fue una elección fría. Fue porque duele y porque asusta”, explicó en comunicación con El Patagónico. En ese sentido, sostuvo que la canción busca visibilizar una pérdida constante: la vida, la inocencia y la tranquilidad de salir a la calle sin temor. “No quiero ser parte de los que miran y callan. Merecemos vivir, no pasar la vida llorando a nuestros hijos, hermanos o madres”.
Angelián apuntó de manera directa contra las responsabilidades políticas y sociales. Remarcó que existen obligaciones claras por parte de quienes gobiernan y representan a la ciudadanía, y cuestionó el silencio prolongado del conjunto social. “El pueblo no puede ni debe seguir callado”.
Consultado sobre el impacto que busca generar en quienes escuchan la canción, fue contundente: concientizar, animar y acompañar. El artista señaló que la intención es que quienes hoy sufren en silencio se sientan representados y comprendan que no están solos. Al mismo tiempo, reconoció que la incomodidad también es parte del objetivo. “La verdad incomoda, sobre todo a quienes no están haciendo las cosas bien. Comodoro tiene que levantarse y alzar la voz”.
El miedo y el silencio atraviesan toda la letra del tema, y también la experiencia personal del músico como vecino de la ciudad. Angelián describió esa tensión como una mezcla de temor y compasión. Temor, por la cercanía constante de la violencia, que puede golpear a cualquier familia. Compasión, por la imposibilidad de mirar hacia otro lado cuando otros están sufriendo.
Desde que la canción comenzó a circular, la respuesta del público fue inmediata. Según contó, recibió un fuerte acompañamiento de vecinos y, especialmente, de familias atravesadas por pérdidas. “Hoy saben que no están solos. Nos unimos para romper el silencio y dar voz a quienes ya no pueden volver a casa”.
Finalmente, Angelián reveló el hecho que terminó de marcar su decisión de hacer pública esta denuncia. “Me crucé con Valeria (Schwab) en sus últimos momentos. Estar tan cerca y no imaginar lo que iba a pasar me atravesó por completo”. Desde entonces, sintió que tenía una responsabilidad como artista: usar su voz para decir lo que duele y no seguir callando.