Con el testimonio de los padres de Diego Epulef, comenzó el juicio por su asesinato

Diego Orlando Epulef tenía 33 años y el 25 de octubre de 2013 –el día anterior fue herido de bala- se convirtió en la tercera víctima de homicidio de la misma familia residente en el barrio Máximo Abásolo.

El 15 de marzo de 2010 su hermana Eliana (24) fue herida de muerte por un excuñado en su propia casa, y el 15 de septiembre de 2013 Franco (16) fue ultimado de un tiro en el pecho en las calles San Martín y Viamonte.

Un mes antes de su muerte, Diego tuvo el desgraciado destino de enterrar a su hermano menor, quien lo ayudaba a pintar casas cuando se les presentaba la oportunidad. Al día siguiente, salió a marchar con una remera que pedía justicia por su hermano cuando apareció el cuerpo de la menor de 11 años Jazmín Chacoma, violada y estrangulada en las 1008 Viviendas. Transcurrieron sólo ocho días y Diego se convirtió en la nueva víctima de ese fatídico y violento 2013.

Pasaron casi cinco años y ayer comenzó el juicio oral y público por el homicidio del tercero de los hermanos Epulef. En su alegato inicial, el fiscal general Adrián Cabral sostuvo que va a probar a lo largo del debate la materialidad y autoría del único imputado en el crimen, Rodrigo Alexis Soto.

El representante fiscal recordó que esa tarde del 24 de octubre eran las 19 y Diego estaba junto a sus padres en el domicilio familiar de la calle Eva Duarte al 1800. Llegó un Volkswagen Gol color rojo y desde el asiento del acompañante descendió Soto con una pistola 9 milímetros. Efectuó al menos siete disparos contra el frente del domicilio y ante el ataque se asomó Diego. Allí recibió un tiro en el ojo derecho y el agresor huyó.

La primera testigo en declarar ante el tribunal de juicio -integrado por los jueces Raquel Tassello, Alejandro Soñis y Martín Cosmaro- fue la madre de la víctima, quien recordó que aquel día salió a colgar ropa y observó que se estaciona un camión con batea. Dos sujetos bajaron a su hijo, Hugo, en calzoncillos y todo golpeado. Le habían pegado los hermanos Vera y otras personas.

La mujer se dirigió a la Seccional Séptima a radicar la denuncia y afirmó que cuando regresó a su casa estaba su marido con su hijo Diego. En momentos que tomaban mate, una de sus hijas le dijo: “hay un coche afuera, un Gol color rojo”. Agregó que su marido se dirigió a abrir la puerta y Diego se adelantó para luego recibir el disparo. Posteriormente, el padre corroboraría todo con su testimonio.

Soto está condenado a 12 años de cárcel por el homicidio de Anahí Copa, la mujer que amamantaba a su bebé en la madrugada del 8 de diciembre de 2015 en el barrio Quirno Costa cuando recibió una bala que estaba dirigida a la vivienda vecina, de la familia Nieves.

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