En la sede de los tribunales penales del barrio Roca se desarrolló ayer la primera audiencia del juicio oral y público por el homicidio de Fernando Andrés Schmidt (35), el chofer de la agencia de remis Aleisa que fue asesinado durante la madrugada del 29 de enero del año pasado.
El caso conmocionó a Comodoro Rivadavia y esa mañana un centenar de remiseros, acompañados por colectiveros y taxistas, paralizaron los ingresos a la ciudad por la ruta Nacional 3 hasta que el entonces jefe de la Policía de Chubut, comisario retirado Juan Ale, se comprometió a instrumentar los retenes que ya le habían solicitado en 2008 y que no se cumplían. En la actualidad esos controles se realizan en distintos barrios de la ciudad.
En la primera audiencia del juicio, el fiscal general Adrián Cabral, quien está al frente de la causa, presentó la investigación con la seguridad de que demostrará la culpabilidad del único imputado, Miguel Angel Sotelo, quien fue traído a debate desde una cárcel Trelew donde cumple prisión preventiva.
El imputado, que momentáneamente está alojado en la Comisaría de Diadema, estuvo asistido por el defensor público Esteban Mantecón, quien lo representó a lo largo de todo el proceso.
Cabral recordó que esa fatídica madrugada de verano Schmidt salió de la remisería “Aleisa”, ubicada sobre avenida Juan XXIII 553 del barrio Ceferino, a bordo de un Toyota Etios, patente NQT 378, luego de que un joven ingresó a la agencia para pedir un auto.
El pasajero una vez que subió a la unidad le solicitó al chofer pasar a buscar a alguien por calle Almonacid al 700. Pero al llegar a Los Álamos y Huergo, en el barrio La Floresta, atacó al conductor y le asestó un total de quince puñaladas, según el informe forense, que resultaron mortales. Las primeras heridas Schmidt las recibió en el cuello, a la altura de la yugular; le siguieron otras en el pecho, en los brazos, en el hombro, en el rostro y en la frente.
El asesino finalmente no se llevó nada, ni la billetera del remisero, ni su teléfono celular. Como pudo Schmidt, en tanto, se comunicó por la radio del remis con sus compañeros, dijo el código de peligro -”positivo 30”- y quienes trabajaban en ese momento supieron que algo andaba mal. “Me hirieron, que venga una ambulancia”, dijo el chofer de remis que continuó conduciendo hasta que se desestabilizó en Las Orquídeas y Granaderos (barrio San Martín), donde su auto se estrelló contra una Fiat Adventure que estaba estacionada. Hasta ese lugar llegaron sus compañeros.
NUEVE TESTIMONIOS
En la jornada inaugural del juicio se escucharon nueve testimonios. Uno de ellos fue del chofer que asistió a Schmidt en la butaca del auto que manejaba. Detalló cómo lo cargaron y lo trasladaron hasta la guardia del Hospital Regional, donde el remisero falleció producto de las graves heridas que sufrió.
También declaró un operador de la agencia de remis, quien reconoció al imputado como la persona que llegó a la base y solicitó un coche.
En ese sentido, vale recordar que la Fiscalía cuenta además con registros de cámaras de seguridad que reforzarían la hipótesis de la participación de Sotelo en el crimen.
Otros choferes que declararon ayer agregaron aspectos anteriores y posteriores al ataque que sufrió la víctima. También depusieron efectivos policiales, que fueron los primeros en tomar intervención en el homicidio.
Para hoy se espera que declaren once testigos, quienes le darán continuidad al al debate que finalizará mañana. El tribunal está conformado por los jueces penales Mónica García, Martín Cosmaro y Alejandro Soñis.
