Con la declaración del presunto asesino, se inició el juicio por el crimen de Claudio Boz

Siete testigos abrieron ayer el juicio oral y público contra el imputado Emilio Taher Abboud, quien era empleador de Claudio Boz. Entre el 15 y 16 de septiembre de 2016 la víctima fue golpeada en la cabeza hasta producirse su muerte. Luego fue atado de pies y manos para colocarle una bolsa en la cabeza. Finalmente el cuerpo fue quemado en una playa. El acusado argumentó: "¿como voy a ser terrible asesino si yo le di vivienda?".

En la sede de los tribunales penales de Comodoro Rivadavia comenzó ayer la audiencia de debate en relación al cruel homicidio que tuvo como víctima a Claudio Omar Boz (45). El hombre oriundo de Buenos Aires era conocido como “El Porteño”.

El crimen conmocionó a la ciudad debido a las características que se fueron conociendo una vez que fue hallado su cuerpo calcinado en una playa. El único imputado, Emilio Taher Abboud (alias “el Turco”), llegó al debate con arresto domiciliario debido a que padece diabetes.

Como cuestión previa se analizó si el imputado con su problema de salud podía estar presente en la sala de juicio. El tribunal –integrado por los jueces Gladys Olavarría, Mónica García y Daniela Arcuri- resolvió positivamente luego de escuchar al médico forense que lo examinó.

En su alegato inicial, la fiscal general Cecilia Codina aseguró que va a probar a lo largo del juicio oral y público la materialidad y autoría del homicidio que tiene como imputado a Abboud, quien era empleador de la víctima y además le prestaba un lugar para pernotar en la finca de Kilómetro 12 donde criaba animales de corral.

La representante fiscal recordó que el asesinato se produjo entre las 17 del 15 de septiembre de 2016 y las 4:15 del día siguiente. Según las pruebas recolectadas, Abboud le propinó varios golpes con un objeto contundente en la cabeza a su empleado, lo que le provocó la muerte.

Después le ató piernas y manos con un cable y envolvió su cabeza con una bolsa de consorcio para trasladar el cuerpo a bordo de un vehículo hasta la zona conocida como “El enganche II”, playa cercana a Rocas Coloradas. Allí el cuerpo fue prendido fuego con el objeto de desaparecer pruebas y lograr su impunidad.

Por ello, la fiscal calificó la causa como homicidio simple, en calidad de autor para Abboud, aunque existen distintos agravantes como la saña para matarlo y luego tratar de hacer desaparecer el cuerpo.

“YO LE DI VIVIENDA”

En contraposición, el defensor Rogelio Díaz alegó la inocencia de su cliente y sostuvo que “la fiscal no va a poder acreditar su hipótesis. Es inexplicable que esta causa haya sido elevada a juicio con una acusación sin elementos probatorios que la respalden”. En ese sentido, el abogado postuló la absolución.

El propio imputado accedió voluntariamente a prestar declaración y negó su participación en el crimen. Afirmó: “¿cómo voy a ser terrible asesino si yo le di vivienda?”. Incluso se permitió aconsejar a las autoridades: “busquen realmente el culpable”.

Después comenzó la ronda de testigos con un pescador deportivo que durante el mediodía del 17 de septiembre de 2016 llegó con intenciones de pescar hasta la playa “El enganche II”, situada a unos 12 kilómetros al norte de Caleta Córdova.

Allí descendió de su vehículo y se encontró con el cadáver quemado. Como no tenía señal de teléfono celular decidió volver para informar a las autoridades policiales sobre el hallazgo. Se cruzó con la camioneta de la división de Infantería y aseguró que ellos avisaron a la Comisaría de Kilómetro 8.

Allí el testigo señaló el lugar donde estaba el cuerpo, a pocos metros del mar. Hay que recordar que el acusado después del homicidio abandonó la ciudad y recién el 3 de octubre se entregó ante la policía de Trelew. Dos días después fue sometido a la formalización de la investigación y le dictaron dos meses de prisión preventiva.

Durante el proceso al justificar su enfermedad fue beneficiado con el arresto domiciliario. Los familiares de Boz ayer estuvieron presentes en la sala de juicio acompañados por una profesional del Servicio de Asistencia a la Víctima del Delito (SAVD).

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