Con un Messi monumental Barcelona pasa a cuartos

Los catalanes aplastaron 4-0 a los italianos, que habían llegado al Camp Nou con dos goles de ventaja en la serie de octavos. La Pulga marcó un doblete espectacular, liquidó David Villa en el segundo tiempo y cerró Jordi Alba.

En San Ciro, Milan le había propinado dos golpes a un Barcelona en un bajo momento de forma (desterremos juntos la palabra "crisis", tanto institucional como futbolística). Debió aprovechar el equipo italiano aquél momento para sentenciar la llave de octavos de final de la UEFA Champions League. Era matar o morir. Liquidar o hacer enojar al gigante dormido y esperar lo peor.

El 2-0 ante cualquier rival significa un peso específico difícil de sobrellebar, pero no para el mejor de todos los tiempos. Desde aquél día hasta hoy, Barça fue víctima de otros cachetazos duros, como ser las derrotas ante Real Madrid por Copa del Rey y la liga; todos se preguntaban cuándo recuperaría la memoria, ese día parecía lejano. Messi y compañía no daban indicios sobre cuándo volverían a pasarse la pelota entre propios con la elegancia de antaño, esa que le hizo amontonar adeptos a diestra y siniestra.

El momento llegó. Arrinconado contra las cuerdas, el cuadro Culé regaló esta tarde ante Milan una exhibición de fútbol y contundencia. Perder, empatar o ganar por la mínima diferencia, los dejaba fuera de la UEFA Champions League en los octavos de final. ¿Qué hizo, entonces? Jugó. Y cuando Barcelona juegam generalmente gana, como esta vez.

El blaugrana comenzó con una sonrisa gracias a Lionel Messi. Iban apenas cinco minutos cuando el rosarino abrió el marcador luego de una pared con Xavi. Desde entonces, Barcelona se lució con su estilo característico.

Busquets e Iniesta fueron pilares fundamentales de la remontada, además de la Pulga. El rosarino, que había sellado el 1-0, fue quien puso estiró la ventaja antes del final de la primera etapa con otro buen remate de media distancia.

El entretiempo encontró la serie igualada, con la obligación de definir por penales en caso de que el resultado fuera final. En ese marco, Milan volvió al campo con la intención de darle un corto al predominio local, pararse unos metros más adelante y buscar el descuento que obligara al dueño de casa a convertir por lo menos dos goles más.

La ilusión duró poco. Iniesta y Xavi habilitaron a David Villa, quien volvía a ocupar el centro del área, y el hombre de pasado en Valencia no desperdició la oportunidad que tuvo apenas comenzado el segundo tiempo. Su remate cruzado infló la red para, ahora sí, allanar el camino a cuartos de final.

Pese al 3-0 los catalanes no cedieron posesión ni espacios. Lejos de conformarse buscaron el cuarto para que nada pusieran en duda el pase de ronda, y en eso llegó el final. Con la visita chocando una y otra vez con los cierres de Mascherano, Piqué y Busquets y Barcelona pegándole el último golpe: con tiempo cumplido, los hombres de azulgrana utilizaron la precisión en velocidad y el ancho de la cancha para vulnerar una vez más la defensa de un equipo desorganizado, desesperado por atacar, yJordi Alba terminó por redondear la goleada para certificar hoy sí que Barcelona está de vuelta.

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