Condena de más de 3 años para dos de los "justicieros"

César Hueica fue condenado a 4 años de prisión y Franco Bustos a 3 años y medio, en tanto María Hernández y Jonathan Barrera recibieron penas de 3 años. Guillermo Metraillet era menor cuando mataron a José Oviedo y por ello solo recibió una sanción penal juvenil por un año. 

El crimen de José Oviedo, en el marco de un hecho de “justicia por mano propia”, ocurrió en la Fracción XIV el 25 de marzo de 2019. Los cinco condenados este miércoles fueron considerados responsables por los jueces Mariano Nicosia, Raquel Tassello y María Laura Martini, quienes consideraron como circunstancias agravantes comunes la naturaleza de la acción (“más grave que la riña”), así como los medios empleados para cometerla y la desproporción “enorme” entre el grupo agresor y Oviedo.

“El bien jurídico vida fue disminuido hasta casi su indefensión”, concluyeron los jueces. Como único atenuante común, consideraron la falta de antecedentes penales de los imputados. Por último, rechazaron las nulidades planteadas por las defensas de Metraillet y Barrera y dispusieron remitir copia de las actuaciones al Procurador General por delitos ventilados en el debate.

El homicidio de Oviedo ocurrió el 25 de marzo de 2019, siendo las 18.45 horas aproximadamente, cuando Guillermo Metraillet, Diego Damián Metraillet, Jonathan Barrera, Franco Facundo Bustos, María Alejandra Hernández y Cesar Hueica, junto a otras personas, se convocaron de manera organizada, portando palos, fierros y piedras, y acompañados de otras personas en el exterior del domicilio sito en la Manzana C, lote 4, de barrio Los Bretes, cuando su morador José Jorge Oviedo Cuyul se encontraba en el interior del mismo.

En esas circunstancias, las personas que estaban afuera de la vivienda comenzaron a gritar “salí Matías salí Matías”, refiriéndose al hijo de la víctima, a quien este grupo sindicaba como presunto autor de un abuso sexual agravado cometido hacía pocas horas y del que luego se comprobó era inocente.

Al oír que José Oviedo, desde adentro de su casa, les manifestaba que su hijo no estaba y que no era un violador, los sindicados comenzaron a gritarle: “salí que te vamos a matar”, “salí que te vamos a cagar matando”, para luego comenzar a realizar destrozos en la vivienda, rompiendo ventanas, puertas e incendiándola.

Esta situación obligó a Oviedo a salir de su domicilio, escapando por la parte de atrás hacia el barrio Los Bretes, llevando consigo un machete y un trozo de hierro para defenderse, al tiempo que comenzó a ser perseguido por este grupo, quienes organizados convergieron intencionalmente en la persecución del mismo a efectos de darle muerte.

Oviedo logró recorrer unos 550 metros, mientras era perseguido y agredido físicamente con piedras, palos y golpes de puño. Fue encerrado y aparentemente embestido por un vehículo Renault Sandero, el que era conducido por Pablo Arismendi, lo que conllevó que la víctima, golpeada, lograra dar unos pasos hacia el frente, donde fue interceptado por el subcomisario Víctor Farcy y el comisario inspector Juan Cruz Campos, que se trasladaban en sentido contrario a la víctima y al grupo agresor.

La turba no se detuvo ni ante la presencia policial y al menos cinco de los seis que fueron llevados a juicio continuaron propinándole golpes y piedrazos a Oviedo, “siendo tal el nivel de violencia desplegada que llegaron al punto de atarlo con una soga en la pierna izquierda y arrastrarlo unos metros”, sostuvo el fiscal Héctor Iturrioz.

Según una filmación a la que se tuvo acceso, los supuestos “justicieros” le provocaron a la víctima un dolor innecesario hasta causarle el deceso, que fue por traumatismos múltiples, traumatismo de cráneo, tórax y abdomen.

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