Conductor atropelló a policía y al huir chocó contra una columna metálica

La vertiginosa huida del conductor de un flamante Ford Fiesta Titanium por calles céntricas de Caleta Olivia, buscado intensamente por patrulleros en las primeras horas de ayer, terminó cuando el rodado chocó contra una columna metálica de alumbrado público y quedó con su parte frontal destrozada.

Caleta Olivia (agencia)

Gracias a que el moderno rodado tiene un sistema de airbags múltiple, el conductor y único ocupante, Edgardo Emanuel Perona, de 21 años de edad, solo sufrió golpes leves pero igualmente fue trasladado al Hospital Zonal, quedando internado en estado de observación.

Pero antes de que se produjera este choque, Perona había sido protagonista de serios incidentes ya que provocó daños a otro auto estacionado en inmediaciones de un local nocturno bailable llamado “Isidoro”, ubicado en la calle José Hernández, y luego embistió a un patrullero de la Seccional Primera de Policía, causando lesiones leves a un suboficial de apellido González.

ESCANDALO PREVIO

Los confusos episodios se fueron aclarando más tarde en base a datos que suministraron fuentes policiales a Diario Patagónico, indicándose que en principio comenzaron poco antes de las 6 cuando Perona se hallaba en el local bailable “Isidoro”, ubicado en la calle José Hernández, al cual acudió acompañado por una mujer, identificada como Lorena Echeverría, de 31 años de edad, quien se desempeña como inspectora de tránsito del municipio.

En ese lugar, circunstancialmente también se hallaba la ex pareja de la inspectora, Nicolás Carrizo, generándose fuertes discusiones que fueron “calmadas” por el personal de seguridad del boliche.

Cuando ambos se retiraron, a modo de represalia el joven rompió un vidrio lateral y dañó parte de la carrocería de un VW Scirocco de color azul francia (dominio MAN 234) que pertenece a Carrizo, por lo que intervinieron policías que hallaban cumpliendo servicio de custodia adicional en el acceso al local bailable.

Perona aprovechó para escapar a contramano del lugar con el Ford Fiesta de color blanco (dominio NQN 072) porque la mujer se puso a discutir con los policías diciéndoles que el auto estaba a su cargo; que era de su tía y además ella se iba a ocupar de pagar los daños causados en su auto.

Pocos minutos después, cuando se había irradiado la orden de búsqueda del Ford Fiesta, el mismo fue detectado por otros móviles patrulleros en la calle Mosconi, casi intersección con Avenida Fagnano, frente a otro local bailable denominado “Caruso”.

Hacia ese lugar (probablemente por un llamado que recibió a través de un teléfono celular) se dirigió caminando unos 200 metros Lorena Echeverría para encontrarse con Perona.

Allí, se habrían suscitado nuevas discusiones que tuvieron como protagonista a la mujer y a los policías, a quienes también habría proferido algunos insultos.

Debido a que la misma entorpecía el procedimiento, el oficial a cargo del grupo dispuso que fuera trasladada en calidad de detenida a la Seccional Primera, pero mientras ello ocurría Perona, que continuaba dentro del Ford Fiesta, retrocedió raudamente y embistió una puerta de un móvil policial de la misma dependencia, justo cuando del mismo descendía un cabo de apellido González, quien acusó lesiones leves en un brazo y pierna.

Inmediatamente otro patrullero, esta vez del Comando Radioeléctrico, salió en búsqueda del Ford Fiesta que escapó por la calle Mosconi, pero a las pocas cuadras los uniformados observaron un gran polvaderal y constataron que el conductor había perdido el control, aparentemente por el avanzado estado de ebriedad en que se encontraba.

El vehículo sobrepasó un cordón, ascendió a una vereda de tierra y se estrelló contra una columna metálica de alumbrado, a metros de la esquina con calle 13 de Diciembre, quedando seriamente destrozado.

LA DOCTORA FILMABA

Ante la nueva emergencia, se convocó de inmediato a bomberos de la Unidad Quinta y a la guardia del Hospital Zonal, dado que el conductor había quedado semi inconsciente dentro del habitáculo.

El caso derivó en otro hecho insólito porque una médica del servicio de emergencia pública (cuya identidad no se pudo establecer) se desentendió de asistir al joven lesionado, dejando esa tarea tanto a los bomberos como al enfermero y al camillero del hospital, mientras ella se dedicaba a filmar las escenas con su teléfono celular.

Esa actitud le fue reprochada por uno de los bomberos, quien le pidió que se dedicara a ejercer su profesión y como respuesta la mujer le dijo que ella era dueña de hacer lo que quería.

El caso tuvo otras aristas adicionales ya que más tarde familiares de Lorena Echeverría se presentaron en la Seccional Primera pidiendo por su libertad, la que le fue concedida por la subrogante de un juzgado de instrucción, de apellido Bianchi. La magistrada hizo lugar a la petición, teniendo en cuenta que la inspectora es madre de tres hijos de corta edad que necesitaban de su cuidado.

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