Conmoción y alarma en Francia

“Es un verdadero atentado terrorista”, expresó el presidente francés, Francois Hollande, al llegar a la sede de Charlie Hebdo poco después del ataque, donde agregó que varios otros atentados fueron frustrados en Francia en las últimas semanas, aunque no dio detalles.

Hombres encapuchados y fuertemente armados irrumpieron ayer gritando consignas islamistas en las oficinas de un semanario francés conocido por sus sátiras sobre el islam, matando a tiros a 12 personas, incluyendo a su director, antes de huir, en el peor atentado en Francia en varias décadas.

Fuerzas de seguridad lanzaron una masiva operación para dar con los atacantes, quienes según imágenes de video y testigos hablaban francés sin acento y escaparon en auto tras atacar, cerca del mediodía y al grito de “¡Alá es grande!”, las oficinas de Charlie Hebdo, cerca de la plaza de la Bastilla.

“Es un verdadero atentado terrorista”, expresó el presidente francés, Francois Hollande, al llegar a la sede de Charlie Hebdo poco después del ataque, donde agregó que varios otros atentados fueron frustrados en Francia en las últimas semanas, aunque no dio detalles.

Charlie Hebdo había sido amenazada varias veces por grupos islamistas y atacada con una bomba incendiaria en 2011 por haber publicado ilustraciones satíricas del profeta Mahoma, pese a que también era conocida por sus burlas contra otras religiones, incluyendo el catolicismo, y contra figuras políticas.

El ataque coincide con temores extendidos por toda Europa de que islamistas que regresan de Siria e Irak tras pelear en las filas del Estado Islámico (E.I.) cometan atentados en sus países de origen en represalia por la ofensiva contra el ‘E.I.’ encabezada por Estados Unidos y secundada por Francia y otras naciones europeas.

Francia elevó su nivel de alerta al máximo nivel y reforzó la vigilancia en sitios sensibles como templos, comercios, medios de prensa y de transporte, desplegando “fuerzas de seguridad por todos lados”, dijo Hollande en un discurso televisado a la nación varias horas después de acercarse al lugar del atentado.

“Unámonos y venceremos. ¡Viva Francia!”, dijo Hollande en su discurso, en el que prometió capturar a los culpables.

EL HORROR

El ataque comenzó poco después de las 11:30, cuando los agresores obligaron a una dibujante que salía del edificio a abrirles la puerta, que tenía un código de seguridad.

La caricaturista amenazada, Corinne Rey, alias Coco, dijo en declaraciones al diario L’Humanité que “hablaban francés perfectamente” y se identificaron como miembros del grupo islamista radical Al Qaeda.

Aunque el ministro del Interior, Bernard Cazeneuve, dijo que los agresores eran tres, en un video grabado desde la terraza del edificio atacado y difundido por varios medios sólo se ve a dos encapuchados, y con el correr de las horas no quedaba claro si los prófugos que eran buscados eran tres o dos.

El fiscal de París, Francois Molins, dijo que los asaltantes, cuyo número cifró en dos o tres, según testigos, mataron a un hombre en la entrada del edificio. Luego fueron al segundo piso y abrieron fuego dentro de una reunión de edición, asesinando a ocho dibujantes, un policía que protegía al director y a un invitado.

“¡Hey! ¡Vengamos al profeta Mahoma! ¡Matamos a Charlie Hebdo”, gritó uno de los atacantes en francés, según se vio en el video grabado desde la terraza.

En otro video se ve a dos hombres vestidos todos de negro armados con fusiles Kalashnikov, gritando “Allahu Akbar” (Dios es el más grande). Uno de ellos ve a un policía herido tirado en el suelo, corre hacia él y lo fusila de un tiro en la cabeza disparado a corta distancia.

Los dos hombres se suben luego a un auto negro, moviéndose con calma y seguridad. Incluso, uno de ellos recoge un zapato caído en la calle y lo tira dentro del auto antes de que este arranque y se dé a la fuga.

El auto fue encontrado más tarde en el norte de París, donde los sospechosos robaron otro vehículo, agregó el fiscal.

Aunque no hubo información oficial sobre los fallecidos, fuentes de Charlie Hebdo dijeron que entre los muertos figuraban el director del semanario, Stéphane Charbonnier, “Charb”, y tres leyendas de la ilustración satírica en Francia: Jean Cabut, “Cabu”, Bernard Verlhac, “Tignous”, y Georges Wolinski.

CONMOCION

En las inmediaciones a la sede del semanario, Télam pudo constatar la conmoción que reinaba en el barrio poco después del ataque.

“Pudimos ver desde la ventana cómo los atacantes actuaron a sangre fría durante cinco minutos e incluso, al salir ejecutaron a un policía en el suelo”, confió Nicolas, testigo del hecho desde su ventana del cuarto piso sobre el bulevar Richard-Lenoir.

Las oficinas de Charlie Hebdo -la redacción se encuentra en otro barrio parisino-, poseía vigilancia policial especial luego de haber sido incendiada en 2011 y de recibir amenazas de grupos islamistas por haber publicado caricaturas de Mahoma.

La intervención militar francesa en Irak contra el E.I. le valió a Francia reiteradas amenazas del grupo, que el año pasado llamó a matar franceses en cualquier rincón del mundo.

A fines de setiembre, el alpinista Hervé Gourdel fue decapitado en Argelia por un grupo ligado a E.I.

ANTECEDENTES

Hace dos semanas se registraron tres casos, que el gobierno francés endilgó a “desequilibrados mentales” y no a un ataque terrorista, donde, al grito de Alá es grande, tres individuos atropellaron e hirieron con sus autos a decenas de personas en las ciudades de Nantes y Dijon.

El atentado a la sede del semanario rápidamente fue condenado por los principales dirigentes políticos mundiales, entre ellos el presidente estadounidense, Barack Obama.

Entre las numerosas reacciones políticas en Francia, sobresalió la del ex presidente conservador Nicolas Sarkozy, quien consideró en la radio RTL que “es un ataque salvaje contra nuestra República, debemos defendernos sin debilidades”.

Marine Le Pen, la líder del partido ultraderechista Frente Nacional (FN), conocido por su oposición a la inmigración, en especial de países musulmanes, denunció el ataque contra Charlie Hebdo y consideró que debe servir para “liberar la palabra frente al fundamentalismo islámico”.

“No hay que callarse y empezar a llamar las cosas por su nombre: es un atentado terrorista cometido en nombre del islamismo radical”, señaló.

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