Conmovedor oficio religioso al evocarse ayer la muerte del comisario Jorge Sayago

Algo más de 150 personas asistieron a la misa que se realizó ayer a las 19 en la Iglesia San Juan Bosco de esta ciudad para rezar por el alma del policía Jorge Alfredo Sayago, quien fuera salvajemente ultimado en los violentos sucesos de Las Heras, un año atrás. Asistieron la viuda y familiares, quienes previamente habían estado en la alcaidía de aquella localidad, donde el oficial cayó herido de muerte.

Caleta Olivia (Agencia)
En el atrio de la parroquia, autoridades de la Unidad Regional Norte de la policía provincial aguardaron la presencia de la viuda y sus familiares que arribaban a Caleta Olivia desde Las Heras, donde ella protagonizó una íntima ceremonia.
Al subir las escalinatas de ingreso, Lorena Castro no quiso hacer declaraciones. Su hermana la excusó diciendo que «no se siente bien».
Ya en el interior de la Iglesia, en las bancas delanteras se situaron el comisario inspector José Luis Semino (a cargo de la Unidad Regional) y los compañeros más cercanos de Sayago, los que compartieron las últimas horas de vida, como el oficial inspector Raúl Varela, el agente Ariel Victoria, el policía Gallegos y el agente Juan Villarreal, Sandoval, entre otros.
El párroco Juan Luzovec, desde un principio del acto religioso, remarcó que «no es una misa común porque tiene un sentido muy especial por este hecho que repercutió tanto».
Varias veces insistió en que debe existir la solidaridad «como la que vemos ahora, que no la dejan sola a la esposa de Jorge». Y también oró para que «en esta provincia exista la fraternidad, que haya paz». 
Luego, en el momento de las súplicas, se pidió por «el descanso de Jorge, para que su señora no desfallezca y continúe con su lucha, por sus compañeros de trabajo, sobre todo los más cercanos, para que lo puedan recordar con orgullo», asimismo exhortó «para que puedan aclararse los hechos y para que haya más justicia».
Cuando llegó el momento ritual del abrazo entre los presentes, Lorena Castro se quebró y emitió un llanto desgarrador, apoyándose en sus parientes. En tanto los policías fueron acercándose de a uno a abrazarla. Algunos emitieron frases de apoyo al oído. 

EMOCIONES
Los policías entre sí también se condolieron con apretones de manos y abrazos. Fueron cerca de doce los compañeros que estuvieron en el momento del crimen. La mayoría de ellos estuvieron en esta misa y se mostraron reticentes al hablar con la prensa.
Luego de estrechar en sus brazos a la joven viuda, el policía Gallegos, quien compartió incluso el dormitorio con Sayago durante la víspera del suceso, se disculpó alegando: «lo que pensamos sobre Sayago y sobre lo que pasó hace un año queda guardado en lo más íntimo». Reveló, a su vez, que «estamos permanentemente comunicados con Lorena, siempre hablamos con ella».
Cabe acotar que durante toda la jornada de ayer llamaron a la alcaidía local desde distintas dependencias de los gobiernos nacional y provincial, según la jefatura, con «palabras de aliento para el personal policial».
El comisario inspector Semino habló durante unos minutos con este medio. «Este ha sido un año de espera y ansiedad para que se esclarezcan los hechos», dijo el jefe policial.
«Pedimos que a los funcionarios públicos Dios les dé toda la fuerza para que cumplan con su objetivo de juzgar a los que cometieron el crimen».

"YO ESTABA A SU LADO"
El que se mostró más predispuesto a hacer declaraciones sobre este hecho fue el oficial Varela, quien acudió a la misa acompañado de su mujer. «Alcancé a trabajar unos meses con Jorge. Siempre estaba de buen humor», lo recordó.
Después rememoró esa terrible noche afirmando que «instantes antes de que él cayera, yo estaba al lado. Es difícil saber quiénes eran los asesinos, individualizar las caras en esa oscuridad. Por suerte hubo gente que se animó a decir después, en la rueda de reconocimiento».
Precisamente por este caso hay siete detenidos en la alcaidía de Puerto Deseado. Y al ser consultado por el accionar de la Justica hasta ahora, el oficial Varela afirmó que una traba «es el temor de la gente a declarar y algunos intereses políticos y económicos».
Añadió que aquello «fue un ataque, desde un lado se atacaba y del otro nos defendíamos. Hay que negar eso del primer disparo de la policía porque no existió. Están las pruebas. Hubo una defensa de la alcaidía y de la integridad de las personas, nosotros con inferioridad numérica. Los atacantes empezaron con piedras y luego con las armas y estaban todos bastante coordinados. Las armas y balas no se conseguían en cualquier comercio de Las Heras, por eso estaba todo planeado».
Por último mostró su malestar por la disposición judicial de dejar en libertad a Navarro: «Personalmente considero que es injusto, esto tiene una cabeza visible que es él, de esta telaraña tendría que estar a disposición de la justicia para explicar todos estos hechos».

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