Consejos para cuidarte sin renunciar al sabor de las fiestas

Las celebraciones de fin de año están marcadas por las reuniones con la familia, amigos y compañeros de trabajo, que suelen ir acompañadas de excesos alimentarios asociados a la ingesta de preparaciones dulces y saladas tradicionales de estas fechas.

 Lic. en Nutrición Marcela Alvarez. M.P 093

alvarez.136@hotmail.com

Bocaditos fríos, platos tradicionales, postres, garrapiñadas, el brindis, son apenas algunos de los componentes que integrarán nuestras mesas para satisfacción de algunos y estupor de otros. Las siguientes sugerencias te pueden ayudar a superar con éxito las comidas y cenas tan habituales de estos días:

Evitá llegar con mucho hambre a las comidas ya que suelen celebrarse a horas más tardías que en el resto del año, para lograrlo consumí antes de salir una fruta fresca o un yogur descremado.

Evitá repetir los platos de comidas, servite en cantidades moderadas.

Incluí en los menús alimentos típicos y no demasiado calóricos como pescados y mariscos, frutas y verduras.

Comé despacio y relajadamente masticando con tranquilidad, hablando y disfrutando de la comida con tus familiares y amigos.

Intentá no abusar de los postres y optá preferiblemente por los caseros y tradicionales frente a los industriales.

Concientizáte que si bien en las cenas festivas no vas a comer tan racionalizado como el resto de los días, no por eso debés echar a perder todo el esfuerzo realizado.

Procurá limitar el alcohol sólo al momento de los brindis evitándolo en el transcurso de toda la comida.

En las fiestas de “despedida” procurá prever de antemano que no vas a comer más de un plato de lo que se presente en la ocasión.

No dejés de hacer todos los horarios de ingestas.

No abandones la actividad física: recordá que es tu principal “amortiguador” con respecto a las calorías que sobren en estos días.

Respecto a mesas de dulces prepará un plato chico (de taza) con el que puedas medir pequeñas cantidades que quepan todas juntas en un plato, y procurá que ese sea el límite de consumo (ej.: un puñado de garrapiñada, una rodaja fina de pan dulce y un bocadito de turrón).

Felicitáte por lo logrado, se tolerante con vos mismo, con lo que todavía no pudiste alcanzar, pero determiná nuevas metas de cuidado de la salud, con nuevos ímpetu.

Cuidarse durante las fiestas no es tan difícil como pensamos y tampoco significa tener que privarnos de exquisiteces, se puede comer de todo pero siempre teniendo en cuenta el tamaño de las porciones. Sólo debemos buscar un equilibrio que nos permita deleitarnos con estas comidas, pero a la vez cuidar nuestra salud.

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