Cuando falleció la mujer del emperador Shah Jahan en 1631 decidió recordarla levantando el Taj Mahal, en una inversión descomunal de riqueza que contó con los arquitectos más destacados de la época y que se construyó con los materiales más preciosos y nobles dando como resultado una de las maravillas de la humanidad.
Casi cuatro siglos después, otro musulmán, Faizul Hasan Quadri , se gasta a sus 80 años todo el dinero que ganó como funcionario de correos en ladrillo y hormigón armado para construir un mausoleo en el que enterrar el cuerpo de su esposa Tajammuli, la tristeza de su pérdida y una pena que se llevó su mujer a la tumba.
Faizul y Tajammuli se casaron cuando él tenía 18 años y ella 15. Estuvieron juntos 67 años, pero no tuvieron hijos. Un día, ya septuagenarios los dos, ella le confesó que tenía un peso en el alma: ¿quién se acordaría de ellos cuando murieran?
A Faizul el pesar de Tajammuli se le clavó como un dardo y desde que ella se fue en 2010 su vida se ha convertido en una lucha por sacárselo. "Yo le prometí que si se moría cuando yo todavía estuviera vivo construiría una tumba que la gente no iba a olvidar en años. Yo se lo prometí", dijo a Efe Faizul.
