El encargado de la escombrera municipal, Ramón Cáceres, declaró ante la Policía de Chubut que a Victorio Joursin lo observó el jueves 16 de enero caminar por el medio del predio. Incluso dijo que lo saludó, pero que primero no advirtió que fuese el hombre, sino que cuando le mostraron una segunda fotografía del anciano desaparecido recién se dio cuenta de que se trataba de él.
“Lo único que declare es que me saludó; dijo ‘buenas tardes’, ‘buenas tardes’, pero lo reconozco después que me traen la segunda foto porque sale en el auto con la gorrita y la camperita finita” dijo Cáceres.
Incluso el encargado de la seguridad en la escombrera municipal fue más allá y advirtió que el hombre “llevaba algo en sus manos… como un alambre con el que jugaba”. Los familiares de Joursin explicaron que tiene esa costumbre.
De los más de 50 clasificadores informales que trabajan en la escombrera municipal, solo Ramón Cáceres pudo ver a Victorio esa tarde.
Por día ingresan más de 70 camiones a la escombrera municipal con bateas y son muchos los que viven de la clasificación de la venta de cobre, aluminio y bronce que se recupera.
MARCADO
Los tres perros de la Policía Federal Argentina que llegaron desde Buenos Aires con personal de la Superintendencia de Bomberos marcaron en el lugar la presencia de Joursin.
“Se está trabajando con perros de rastros específicos y estructuras colapsadas y se certifican las testimoniales” dijo José Mazzei, jefe provincial de Defensa Civil. Los perros primero marcaron en la zona de la Sección Aviación 9 del Ejército, en donde un soldado dijo haber visto a Joursin. Incluso la guardia de ese jueves le habría pedido al hombre que se retirara del lugar porque estaba prohibido permanecer en jurisdicción militar.
Durante el fin de semana los perros trazaron ese lugar y luego marcaron el corazón de la escombrera. Tras la confirmación de ese rastro por parte de los tres canes de búsqueda de estructuras colapsadas en medio de la basura, la Policía decidió comenzar con las excavaciones en el lugar.
Se trabajó durante todo el sábado por la tarde, el domingo y el lunes, sin resultados positivos. Ayer, en el décimo segundo día de búsqueda, se lamentó la primera baja, con la lesión de “Lilo”, un labrador que sufrió un corte en una de sus patas por lo que debió ser asistido por cuidados veterinarios y quedó fuera de servicio.
La zona es muy amplia y los perros marcaron en medio de los desechos domiciliarios que fueron removidos. Por eso ayer se sumaron más máquinas retroexcavadoras que al cierre de esta edición aún no habían dado resultados positivos.
La familia -que ruega que allí no estén los restos de Victorio- pidió a la población la colaboración para saber qué pasó con el hombre al que vieron por última vez ese jueves 16 de enero.
Que el rastro de los perros llegue hasta esa zona y después no continúe hacia ningún otro lugar, hace presumir a su hija Mabel que algún camionero o alguien que llegó al basural lo pudo haber llevado y no ha querido decir nada por temor.
“Que hablen; que lo hayan llevado no es ningún delito, pero que nos digan dónde lo pudieron haber dejado” suplicó Mabel, policía como su padre.
