Continúa la polémica por la idea de perseguir guanacos

La controvertida competencia que, entre el 22 y 25 de febrero, se iba a realizar en Puerto Pirámides bajo el rótulo “Persiguiendo al guanaco 2015”, por la cual se buscaba hostigar a los animales hasta matarlos por cansancio, sigue generando polémica. Treinta y cinco científicos del CONICET plantearon sus objeciones, en sintonía con la prohibición dispuesta por Provincia, pero su impulsor, el economista y doctor en historia Lucas Llach, defendió su idea acusando a Chubut de ser una “administración poco amiga de la investigación social”.

 Los investigadores del CONICET, integrantes del Grupo de Especialistas en Camélidos Sudamericanos perteneciente a la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (GECS SSC UICN), docentes de diferentes disciplinas de la UBA -incluida Arqueología- e integrantes de Wildlife Conservation Society (WCS), plantearon a Llach sus objeciones a su idea el pasado 16 de enero.

En su escrito, los 35 científicos advierten que la propuesta de Llach es “ampliamente cuestionable desde diversas ópticas”, y de inmediato repasan algunas de las prohibiciones que existen para hostigar a la fauna de la manera propuesta que definen, con respeto, como “una desacertada iniciativa.

“Como investigadores que trabajan en ecología poblacional del guanaco, no pudimos menos que alarmarnos ante la convocatoria que usted genera, con el fin de perseguir guanacos en Península Valdés y/o Meseta de Somuncurá imitando a supuestos cazadores-recolectores. En este sentido nos parece importante recordarle que el guanaco es una especie silvestre, protegida por la Ley de Fauna y leyes provinciales”, afirman en el texto.

PARA COMER, NO

POR DIVERSION

Luego de recordar que existe un plan nacional de manejo de guanaco que resultó del esfuerzo mancomunado de organismos especializados de todas las provincias, investigadores del CONICET y técnicos, los investigadores señalan que la propuesta es “ilegal” porque la caza del guanaco está vedada y advierten que, en el supuesto caso de que estuviera permitida, “el método propuesto, de cansar a un animal hasta su extenuación o muerte, vulnera el derecho de un animal a morir en condiciones mínimas dignas”.

“Es una falacia la analogía que se utiliza entre un animal que es corrido ‘por diversión’ y ‘muere por cansancio extremo’, en comparación con un animal doméstico que es criado y sacrificado siguiendo las normas pertinentes para producir carne”, agregan los investigadores que luego desestiman la justificación teórica y la analogía utilizada por Llach porque recuerdan que el hombre en todas su épocas cazó “para comer no por diversión”.

Hay otras actividades “delirantes y menos dañinas, que seguramente se pueden idear para divertirse”, cierran los 35 investigadores.

CUESTIONO LA

FIESTA DEL ASADO

El profundo texto firmado por los investigadores fue contestado ayer por el economista quien, en tono irónico, pide disculpas por la demora incurrida en la respuesta y lamenta que la carta de los científicos del Conicet haya sido utilizada en “una campaña de desinformación del Gobierno de Chubut que incluyó la risueña decisión de declararme ‘persona no grata’ en la provincia”.

Para Llach, al habérsele prohibido realizar su polémica competencia el Gobierno provincial es “una administración poco amiga de la investigación social” y de inmediato aclara que la competencia que impulsaba nunca tuvo el plan concreto de diversión.

“El único motivo de ese plan era contrastar una hipótesis científica sobre el origen de nuestro cuerpo y quizás sobre el momento a partir del cual la sociabilidad en grandes grupos homínidos fue imprescindible. Si de alguien esperaba una muestra de empatía era precisamente de la comunidad científica”, sostiene.

Finalmente, el economista contesta las acusaciones sobre que la competencia atentaba contra el bienestar animal y en función de ello menciona la Fiesta Nacional del Asado que se organiza en Cholila, entendiendo que hay hipocresía en quienes “comen carne torturada de por vida y sin embargo se escandalizan por unas horas de un animal corriendo”, y cuestiona el Plan de Manejo Sustentable del guanaco que, entiende, impone “sufrimiento animal, que se justifica por motivos económicos”, en comparación con su propuesta que -a su juicio- tenía “un fin más noble que el económico”.

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