Continuará hoy el segundo juicio por delitos de lesa humanidad en la ESMA

Ayer expuso su testimonio Carlos Lord-kipanidze, sobreviviente del ex centro clandestino de detención.

“No existía una relación de dependencia, un esclavo es un esclavo y cuando se niega a hacer una función lo eliminan. Esa era la condición nuestra, era una situación de esclavitud”, recordó, el miembro de la Asociación ex Detenidos Desaparecidos al declarar como testigo en el segundo juicio por delitos de lesa humanidad en la ESMA.
El testigo recordó que fue secuestrado el 19 de abril de 1978 en Muñiz y Carlos Calvo de la ciudad de Buenos Aires, llevado a la ESMA y tras permanecer en el sector llamado “capucha” se le informó que iba a “pasar a colaborar” y desde entonces por su condición de fotógrafo gráfico se dedicó a la confección de pasaportes, documentos, cédulas y partidas de defunción y nacimiento falsificadas.
“Para mí (colaborar) es una palabra que siempre me hizo mucho daño, se me obligaba”, dijo al Tribunal y recordó que en 1979 les entregaron a él y otro secuestrado, Carlos Muñoz, diez rollos de “material microfilmado” para reproducirlos en tres copias con una maquinaria especial de la que disponían en el centro clandestino de detención.
En esos microfilms aparecieron los “casos con sus legajos y fotos” de secuestrados y su destino final, detalló.
Paralelamente, el testigo recordó su traslado a una isla del Delta junto a otras víctimas ante la llegada al país de una delegación de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA y ofreció al Tribunal fotos sacadas de ese lugar que todavía se mantiene en similares condiciones a las que tenía cuando fue usado para esconder a los secuestrados.

JUICIO POR APROPIACION
Por su parte, en el juicio por la apropiación del hijo de Liliana Pereyra y Eduardo Cagnola, desaparecidos en 1977, Abuelas de Plaza de Mayo presentará hoy su alegato en el juicio.
El Tribunal Federal 4, integrado por los jueces Néstor Guillermo Costabel, Pablo Bertuzzi y Leopoldo Bruglia, está juzgando a los apropiadores José Ernesto Bacca y Cristina Gloria Mariñelarena, y a la mujer que habría actuado como entregadora, Inés Graciela Lugones, por el delito de apropiación.
El hijo de Liliana y Eduardo nació en la ESMA, durante el cautiverio de su madre, en febrero de 1978.
La pareja había sido secuestrada de la pensión en la que vivía en Mar del Plata, el 5 de octubre del año anterior, y ella estaba embarazada de cinco meses.
Ambos permanecieron detenidos en la Base Naval de Buzos Tácticos de Mar del Plata, hasta que Liliana fue trasladada a la ESMA para dar a luz.
Según testimonios de sobrevivientes, Liliana, en febrero de 1978, dio a luz un niño al que llamó Federico, el 15 de julio de ese mismo año fue asesinada.
El niño fue entregado por la imputada Lugones al matrimonio, en ese entonces constituido por José Bacca y Cristina Mioriñelarena, que lo inscribió como hijo propio con el nombre de Hilario.
Recién en setiembre de 2008 pudo confirmarse que era el hijo de Liliana y Eduardo.

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