Continuó juicio por la megacausa La Perla

Hablaron Silvia Di Toffino y María Pabla Amaranto.

La 14ta. audiencia del juicio oral en el marco de la megacausa La Perla por crímenes de lesa humanidad se desarrolló ayer con los testimonios de Silvia Di Toffino y María Pabla Amaranto de Chabrol.
Al iniciar su testimonio, ante el Tribunal Oral Federal 2, Silvia Di Toffino definió a su padre Tomás Di Toffino como un “dirigente reconocido en Córdoba, por su lucha por la defensa de los derechos de los trabajadores”
Tomás Di Toffino era secretario adjunto del Sindicato de Luz y Fuerza bajo la conducción de Agustín Tosco, fue secuestrado el 30 de noviembre de 1976 a la salida de su trabajo en la Empresa Provincial de Energía de Córdoba, en la zona céntrica de la ciudad, y trasladado a La Perla donde fue torturado y en febrero de 1977 fue fusilado en lo que se conoció como “los carnavales del 77”, permaneciendo hasta hoy en condición de desaparecido.
Di Toffino relacionó la muerte de su padre con la materialización de un “pacto de sangre” entre los militares que consistía en sacar de a tres prisioneros para que todos los efectivos de La Perla participaran de los fusilamientos y así tener las manos “manchadas con sangre” de modo de evitar que alguno revelara lo que estaba sucediendo en ese campo de concentración.
En otro momento leyó una carta que le había enviado el fallecido cardenal Raúl Primatesta en respuesta a los pedidos de su madre por el paradero de su padre en la que le puso: “mi estimada señora, seguimos rezando por usted y su familia”.
Más adelante sostuvo: “Tomás Di Toffino no nos pertenece a nosotros, le pertenece al pueblo argentino y está presente en cada lucha contra la injusticia, ellos creyeron que se los llevaron y los mataron pero permanecen”.
Previamente declaró María Pabla Amaranto de Chabrol, madre de Juan José y Oscar Domingo, de 19 y 17 años quienes junto a José Miguel Ferrero Coy, de 22, fueron secuestrados el 18 de octubre de 1975, en cercanías del matadero municipal de la ciudad de Córdoba y aún permanecen desaparecidos.
Pabla recordó que todo empieza cuando “mis hijos salen a trabajar vendiendo sándwiches a los kioscos y no vuelven. Entonces empezamos a buscarlos y con mi marido a pesar del miedo”.
La mujer, de 86 años, señaló que cuando estaban en la búsqueda de sus hijos “secuestran a mi marido y al mes apareció y según me comentó lo habían llevado al (ex centro clandestino de detención) La Ribera donde fueron maltratados. Después de la Ribera salió muy enfermo por el sufrimiento, por los hijos que nunca más volvieron”.

EL TESTIMONIO DE LOS HIJOS
Dos testigos, hijos de dos de las víctimas de la megacausa La Perla por crímenes de Lesa Humanidad, declararon también esta tarde. En primer término, declaró Marcelo Yornet, hijo de Julio Roberto Yornet, secuestrado en la tarde del 23 de julio de 1976 en el bar Miracles, ubicado en avenida Colón de la ciudad de Córdoba y permaneció cautivo el ex centro Clandestino de Detención y Exterminio La Perla y aún permanece desaparecido.
Marcelo Yornet, en cuanto al secuestro, relató que “mi padre se iba a juntar el 23 de julio de 1976 con Eduardo Requena, dirigente gremial de Ctera, en el bar Miracles en avenida Colón, donde iba a haber una reunión de la Coordinadora de Gremios en Lucha”.
Agregó que “hay testimonios, como el del dueño del bar, que vio cuando cuatro personas que estaban sentados en una mesa, vestidos de civil y armados, cuando Requena se sentó se levantaron, lo ataron y amordazaron y tres de ellos volvieron a la mesa para esperar que llegaran los otros para la reunión de la coordinadora. Estuvieron armando el escenario esperando al resto”.
“Algunos vieron la situación y lograron zafar pero mi padre quedó retenido en la puerta con cara de sorpresa por dos personas, y después junto con Requena, lo introducen, a uno en un R 12 y al otro en una camioneta en la que habían llegado, y según los registros los llevaron a La Perla”.
Posteriormente declaró Alejandro Rossi, en relación a la desaparición de su madre, Ramona Cristina Galíndez, secuestrada el 24 de julio de 1976, en la vía pública, permaneciendo cautiva en La Perla desde donde aún continúa en condición de desaparecida.

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