Corrientes también recordó a Maradona

A un mes de su fallecimiento, la tierra de Doña Tota y Don Diego recordó al mejor futbolista de todos los tiempos que falleció hace un mes

El lazo de Diego Armando Maradona con Corrientes no se reduce a su debut absoluto como director técnico en Deportivo Mandiyú en 1994, sino que se extiende a un vínculo mucho más sólido: la tierra natal de sus padres, Esquina, que nunca dejó de visitar.

Las visitas del astro del fútbol en decenas de oportunidades a la provincia mesopotámica dejaron anécdotas conmovedoras y recuerdos inolvidables. Su guía de pesca, el comisario de la custodia del plantel de Mandiyú y un jugador del plantel dirigido por Diego repasaron con Télam momentos memorables del Diez en territorio guaraní.

Dos camiones repletos de panes dulces y bebidas para donar en barrios humildes, un partido a beneficio para un hospital, las charlas con sus jugadores, sus jornadas de pesca y el boom turístico que produjo en Esquina son solo algunas huellas del paso de Diego por Corrientes.

Raúl "Lito" Ruiz Díaz era comisario en Empedrado cuando Maradona arribó a Corrientes para asumir la dirección técnica de Mandiyú y tenía a su cargo la seguridad de todo el plantel cuando entrenaba en esa localidad.

Pero el oficial, hoy retirado, ya había estado con el astro varios años antes cuando prestaba funciones en Esquina, la tierra natal de los padres de "D10S". "Cuando jugaba en Napoli llegó un diciembre con las manos llenas, había traído dos camiones con acoplados repletos de pan dulces y bebidas para regalar y llegó a la comisaría para pedirnos estacionarlos allí. No lo podíamos creer", relató Ruiz Díaz a Télam.

Al día siguiente, el campeón mundial 1986 "fue a repartirlo entre la gente de los barrios más humildes de la costa del río, un gesto inolvidable. Él me decía: ‘yo sé lo que es ser pobre y lo que es ser rico’ y se comportaba humildemente, andaba en ojotas y short, como uno más".

El comisario retirado recordó que Diego siempre lo invitaba a jugar al fútbol mientras cumplía su función de custodia, a lo que se negaba porque "estaba de uniforme y no correspondía".

"Pero un día jugué con él, fui parte de su equipo en un partido a beneficio para el hospital de Esquina, porque el Diego hacía esas cosas, era muy generoso", rememoró.

Mario Obregón jugaba en Mandiyú cuando Maradona inició su carrera de entrenador en ese club, algo que "no hubiese imaginado ni en mis mejores sueños", afirmó en diálogo con Télam.

"El técnico Pedro González había renunciado y (Sergio) Goycochea, que era nuestro arquero, nos sorprendió a todos con la noticia. Al principio no le creímos porque ‘Goyco’ era muy jodón", contó.

Y finalmente, al día siguiente de la gran noticia, el 9 de octubre de 1994, "el Diez" llegó a Corrientes.

"Todo el equipo técnico y los jugadores nos encerramos en el hotel Panambí de Empedrado, junto al río Paraná, y Diego hasta nos dio permiso para que nos visiten nuestras familias y yo recibí a mi mamá, mi esposa y mi hijo de un año y medio", recordó el exjugador.

Maradona llegó en un momento difícil para Mandiyú. "Estábamos mal, pero él era un gran motivador, nos decía que éramos buenos jugadores y que nos iba a sacar del fondo. Pasamos momentos increíbles con Diego, que jamás pensamos vivir. A la vera del Paraná, nos poníamos a hablar, nos daba charla, nos abrazaba, era muy afectivo. Siempre con su equipo, no nos dejaba solos", recuerda Mario con emoción.

Obregón, que en ese entonces tenía 24 años, confesó que una de las cosas que más lo sorprendió del astro fue "su humildad". "Diego ya era rico y famoso, pero era la humildad lo que lo caracterizaba", afirmó.

"Entrenábamos también en ‘El Perichón’ (un predio deportivo distante a pocos kilómetros de la Capital provincial) y los miércoles era noche de asado y era su papá, Don Diego, el que se encargaba de hacerlo para todos".

Mario, que jugaba de volante "a veces por izquierda y otras por derecha", asegura que el mejor partido que vivieron con Maradona DT "fue el empate contra River (2-2), un partidazo que se nos escapó".

"Ellos peleaban la punta y nos daban por muertos, lo vivimos con mucha alegría y es hoy uno de nuestros mejores recuerdos", manifestó sobre el encuentro en el Monumental que tuvo como protagónicos en el equipo contrario a Gallardo y Francescoli.

Finalmente, tras 12 partidos en Mandiyú, Maradona se despidió tras la derrota con Argentinos: "Se fue por que eligió estar de nuestro lado, del lado de los jugadores, porque nos defendió", aseguró Obregón.

Y sobre eso, señaló que tras perder el partido, recibieron el reto del presidente Roberto Cruz, "que entró al vestuario muy enojado y Diego nos defendió y dijo que si el presidente no pedía disculpas al plantel, porque nos había faltado el respeto, iba renunciar".

"Cruz nunca vino a pedirnos disculpas y Diego se fue. Nos dijo, que no era de abandonar el barco, pero que en esa oportunidad no le quedaba otra", sentenció Obregón.

Pero no fue solo Mandiyú el motivo que trajo a Maradona a Corrientes, también lo fue la tierra de sus padres, adonde regresó y disfrutó de extensas jornadas de pesca.

José "Tata" Gutiérrez era su guía y lo llevó a pescar a Diego por el Paraná y el río Corrientes más de una decena de veces: "Diego llegaba a Esquina de improviso, con sus padres, con Claudia, sus suegros, su hermano y todo el pueblo se revolucionaba", recordó.

"Buscaba paz y tranquilidad, me decía ‘llevame donde nadie nos encuentre’, sobre todos por los periodistas. Pasábamos varios días acampando, comíamos asados, yo les cocinaba dorados, pacú, surubí", cuenta Gutiérrez, de 80 años.

"La visitas de Diego fueron un gran espaldarazo para el turismo en Esquina, empezaron a llegar visitantes de todas partes del mundo. Él nos dio una mano terrible", destacó sobre la localidad distante unos 350 kilómetros al sur de la capital.

Maradona estuvo por última vez en Corrientes en el verano de 2017, disfrutando del carnaval junto a sus hermanas. En esa oportunidad bailó con las comparseras y expresó su vínculo afectivo con la provincia: "El trato que tiene el correntino, el respeto, ya lo sabía de papá y de mamá No me sorprende en nada".

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