Cristina López, el arbitraje femenino y grandes sueños

Finalizó 2021 como asistente en partidos de Integración y Femenino de la Liga oficial. Su objetivo para este año es recibirse de árbitro y rendir para AFA. "Sueño que en el día de mañana entremos tres mujeres a dirigir partidos oficiales", asegura.

La Liga de Fútbol de Comodoro Rivadavia no tiene a una mujer en el arbitraje desde hace siete años. Roxana Cotognini fue la pionera, cuando ni siquiera había fútbol femenino oficial.

Pasó el tiempo y muchas barreras fueron derribándose, hasta llegar a conformarse un torneo oficial para mujeres que se afianzó el año pasado.

También creció el interés por el arbitraje femenino y hace una semana, dos chicas recibieron sus diplomas junto al resto de sus compañeros aspirantes a árbitros de la Liga oficial.

Cristina López es la que ya tuvo su debut y apunta a seguir creciendo en la carrera que eligió. Mientras tanto, va a paso a paso y con la confianza de que en el corto plazo podrá ser árbitro.

“Se nos llama aspirantes porque estamos en el proceso para ser árbitros.

Siendo aspirantes, podemos estar en cancha como asistentes del árbitro. A mí me toca estar con Integración (Séptima, Octava y Novena) y con Femenino. En el Integración me tocó estar en el clásico, en octubre”, le comentó a El Patagónico.

Cristina, simpatizante de River Plate pero amante del fútbol en general, tiene un hijo de 15 años que prefiere otros deportes, y en eso de poder elegir sin ataduras, tiene experiencia.

Primero incursionó en el atletismo y dejó en 2017. “Me destacaba en los 21 kilómetros, ganaba carreras, pero se me hizo monótono, me cansó porque siempre eran los mismos rivales, los mismos circuitos, la misma distancia. Para correr 42 kilómetros tenías que viajar”, recordó.

Oriunda del barrio Manantiales, que se ubica entre Valle C y Laprida, cuando Oeste Juniors abrió inscripciones para una prueba piloto de fútbol femenino, se anotó y jugó allí entre 2018 y 2019, pero encontró su verdadera pasión en el arbitraje, donde empezó a capacitarse en 2020.

“Un día vi que abrían inscripciones en la Escuela de Arbitros, pregunté si también era para mujeres, me dijeron que sí y me anoté. Antes de la pandemia, en marzo de 2020, empezamos las clases en el Huergo y después nos encerraron, así que empezamos a tener virtual”, contó.

“En septiembre de 2021 volvimos a las presenciales y a entrenar en cancha de Roca la parte física. Ahora estuvimos en el Huergo hasta diciembre y entramos en receso”, agregó.

SIN BARRERAS

Confiar en sí misma, es la cualidad que ya la instaló en las canchas y que la alienta a superarse. “Soy de una personalidad bastante curiosa y me gusta hacer cosas que el resto por ahí no hace, pero que sí se pueden hacer porque en la Escuela de Arbitros todo se iguala con el estudio, seas hombre o mujer. Las reglas son 17, te las sabés y las aplicás en la cancha”, argumentó.

Asimismo, destacó: “cuando uno entra al mundo del arbitraje, los mismos profesores te designan para la Liga oficial o la Liga de veteranos, dependiendo de la aplicación que tengas en la Escuela y de la destreza física, porque la Liga oficial hoy busca que el juego sea más dinámico, ágil. Por eso vas a ver árbitros que corren a la par del jugador”.

Cristina López siente que encontró su lugar y espera que el arbitraje femenino se expanda. “Sueño que en el día de mañana entremos tres mujeres a dirigir partidos oficiales. En 2021, por suerte, se anotaron más chicas”, remarcó.

Hasta el momento, sus vivencias en esta incipiente carrera han sido muy positivas, teniendo en cuenta siempre que el árbitro está para impartir justicia y que habrá momentos de tensión.

“Entré sin conocer mucho de este mundo y me encontré con muchas cosas buenas. A otras, en el proceso, las fui comprendiendo. Hoy entro a la cancha y mis oídos se apagan. Somos los únicos que no tenemos hinchada y a eso ya lo tengo incorporado”, aseguró.

En ese sentido, aclaró que hasta el momento no fue blanco de insultos o comentarios misóginos. “Por ahí pensás que pueden gritarte cosas, pero por suerte no me pasó. Es más, cuando voy a los clubes me felicitan, me preguntan cómo se me dio esto. Está bueno porque los clubes hacen ese hincapié de respetar la autoridad del árbitro”, rescató.

Cristina ha incursionado como jueza de línea en encuentros de inferiores y femeninos. La paradoja es que estos últimos le resultan más difíciles. “El fútbol femenino es mucho más ruidoso, me cuesta un poquito más porque hay mucho bullicio”, reconoció.

Al respecto, explicó: “con el varón es más fácil porque él generalmente viene de escuelita y va a jugar, el capitán habla, los calla y se terminó. En el fútbol femenino, como recién es oficial, es más difícil porque las mismas mujeres piensan que una, siendo mujer, va a cobrar cosas que no son, pero a las reglas de juego las conocemos y son claras”.

Sus objetivos son tan claros y concretos como su seguridad a la hora de asumirlos, siempre buscando nuevos horizontes. En ese caso, sentenció: “una vez consolidada como árbitro, me gustaría dirigir acá y rendir para AFA. Hay una chica de Chubut que está dirigiendo algunos partidos de femenino en Buenos Aires, así que no es imposible”.

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